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La alarmante situación de Bukayo Saka en el Mundial

La alarma por Bukayo Saka sacude a Inglaterra en plena Copa del Mundo. Gary Neville e Ian Wright coinciden: el extremo del Arsenal no es el mismo, ni en el físico ni en el brillo, y el reloj del torneo no espera a nadie.

Saka, una sombra de sí mismo

Saka arrastra desde hace tiempo un problema persistente en el tendón de Aquiles. La FA lo vigila de cerca durante el torneo en Norteamérica, y Thomas Tuchel ha tenido que dosificarlo al extremo: ha participado en los tres partidos de la fase de grupos, pero siempre desde el banquillo y con minutos muy controlados.

Neville, en el programa Stick to Football de Sky Bet, no escondió su inquietud por el rendimiento del jugador de 24 años. “Bukayo Saka no se ve nada bien”, advirtió. Recordó al chico siempre sonriente, competitivo, chispeante… y subrayó que hoy no transmite nada de eso. Para él, es un problema serio para la selección.

Wright fue aún más lejos. Se pregunta si no fue un error llevarlo a este Mundial. El propio Saka reconoció en su día que estaba “feliz de arriesgar” con su estado físico, pero Wright ve a un futbolista al límite tras una temporada doméstica extenuante. En el tramo final de la Premier League ya se le gestionaron mucho los minutos y lleva meses sin poder completar 90 minutos.

“Vamos a un Mundial y ni siquiera está empezando los primeros partidos, solo entra de inicio cuando ya vamos por el tercero, y aun así no parece el Saka que conocemos: este tipo necesita un descanso”, sentenció Wright.

Extremos apagados, dependencia total de las estrellas

El problema, para los exinternacionales, no se reduce al estado de Saka. Se extiende a todo el frente de bandas de Tuchel. Anthony Gordon y Noni Madueke han tenido sus oportunidades, pero la chispa por fuera brilla por su ausencia. Inglaterra vive pendiente de un destello de Jude Bellingham o de la puntería de su capitán Harry Kane.

Roy Keane puso el dedo en la llaga: ese bajón de los extremos puede ser letal en las eliminatorias. “Los wingers tienen que aprovechar su oportunidad. Estos jugadores todavía no la han aprovechado”, recalcó. En la fase de grupos, recordó, puedes permitirte un tropiezo. En las rondas a vida o muerte, no. “Ahora al menos uno de ellos tiene que empezar a aparecer”.

La sensación es clara: si nadie desborda por fuera, si nadie rompe partidos desde la línea de cal, Inglaterra se vuelve previsible y pesada. Y cuando el torneo entra en su tramo cruel, la previsibilidad suele pagarse con el billete de vuelta a casa.

Un camino plagado de gigantes

Inglaterra se prepara ahora para medirse a la RD Congo en los dieciseisavos de final en Atlanta. Sobre el papel, un cruce asumible. En la realidad, el inicio de un camino minado.

Si los de Tuchel avanzan, el cuadro apunta a un paso por México o Ecuador, antes de un hipotético cruce de cuartos contra Brasil. Más arriba, en el horizonte, se dibuja una semifinal contra la campeona vigente, Argentina.

Wright se muestra relativamente optimista hasta cierto punto. “Creo que si llegamos a Brasil probablemente podríamos ganar a Brasil”, pronosticó. Pero marcó una línea roja inmediata: “Después de eso tendríamos problemas. Dije desde el principio que Inglaterra llegaría a semifinales”.

Keane, fiel a su estilo directo, ni siquiera concede ese margen contra la Albiceleste de Lionel Messi. “Inglaterra no tendría absolutamente ninguna posibilidad de ganar a Argentina en semifinales, no lo veo”, disparó.

Entre el físico renqueante de Saka, los extremos sin colmillo y un cuadro que se oscurece con cada ronda, la pregunta es inevitable: ¿encontrará Inglaterra una banda que vuele a tiempo, o este Mundial quedará marcado por el día en que su jugador más fiable necesitó un descanso y nadie pudo ocupar su lugar?