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Uefa exige revisión total de la FIFA a Gianni Infantino

La tregua duró una noche. Ni siquiera el giro de 180 grados de Fifa, retirando a última hora el polémico plan de vender participaciones del Mundial y de otras competiciones a inversores privados, ha calmado a Uefa. Al contrario: ha encendido la revuelta.

En un comunicado inusualmente duro, cargado de referencias a “planes secretos”, “acuerdos de despacho” y “individuos sin rostro”, la cúpula de Uefa dejó claro que el problema, para ellos, ya no es una propuesta comercial. Es el estilo de gobierno de Gianni Infantino. Y ese, avisan, no puede seguir.

Un liderazgo bajo fuego

Bajo el mando de Aleksander Ceferin, Uefa ha pasado al ataque. El esloveno, que la semana pasada logró alinear a las 55 federaciones europeas detrás de la amenaza de boicotear el Mundial, ha convertido el descontento latente en una ofensiva abierta contra Zúrich.

“No podemos seguir así, con planes secretos a toda velocidad, cocinados por individuos sin rostro y de dudoso beneficio para el juego”, señala el texto. “Debemos identificar a los responsables y hacer que rindan cuentas”.

No pide explícitamente la dimisión de Infantino, pero el mensaje es inequívoco: Uefa considera que el presidente de Fifa no debería salir vivo políticamente de una crisis que, a su juicio, él mismo ha provocado. Y no está sola. Grandes federaciones de todo el mundo comparten esa lectura y ya han empezado a moverse.

Varios altos cargos europeos han iniciado discretamente el proceso de búsqueda de un candidato alternativo para las elecciones presidenciales de Fifa del próximo año. Ese trabajo se intensificará en los próximos días. El tiempo apremia, pero no se ha agotado.

Un presidente que ya no va solo

Hasta hace apenas unas semanas, Infantino caminaba hacia un tercer mandato casi por inercia. El Congreso de Fifa de marzo, en Rabat, se presentaba como un trámite: reelección sin oposición, más de 200 cartas de apoyo firmadas por asociaciones miembro y una estructura de poder aparentemente blindada.

Ahora, el escenario ha cambiado. Esas cartas pueden retirarse. Y el plazo para que aparezcan rivales no cierra hasta el 18 de noviembre.

Nombres no faltan, aunque ninguno ha dado el paso. El presidente de Paris Saint-Germain, Nasser Al-Khelaifi, es el favorito de muchos en Europa, pero se muestra reacio y, además, preside el poderoso lobby European Football Clubs. Otros perfiles que circulan en los pasillos son Victor Montagliani, canadiense y máximo responsable de Concacaf, y Salman al-Khalifa, presidente de la Confederación Asiática, que ya perdió por poco ante Infantino en las elecciones de 2016.

La batalla, si se confirma, no será solo electoral. Será un plebiscito sobre el modelo de poder que ha construido Fifa en la última década.

Las promesas de 2016, vueltas contra Infantino

El golpe más simbólico del comunicado de Uefa llega cuando la organización decide utilizar contra Infantino sus propias palabras de campaña. Un boomerang político en toda regla.

Cuando pidió el voto a las asociaciones miembro en 2016, el entonces candidato prometió transparencia y corresponsabilidad. “Por supuesto que tenemos que ser transparentes. Lo he sido en los últimos 15 años de mi vida en Uefa. Tendrán que participar cada día en la vida de Fifa”, recordaba ahora Uefa, citando literalmente.

Y añadía otra frase de aquel discurso, dirigida a las federaciones nacionales: “El dinero de Fifa es su dinero. No es el dinero del presidente de Fifa. Es su dinero. Ustedes son las asociaciones nacionales, y el dinero de Fifa debe servir para el desarrollo del fútbol y no para otra cosa”.

La acusación es directa: “En ambas promesas ha fallado”. Para Uefa, el intento de cerrar un acuerdo “oscuro, de despacho, opaco” para vender el 20% de una nueva empresa comercial –Fifa Forward Enterprise– a inversores privados es la negación práctica de aquel compromiso de transparencia.

Y hay más. Con unas reservas que superan los 5.000 millones de dólares, Uefa sostiene que Infantino tampoco ha cumplido su palabra de poner el dinero al servicio del juego. El plan rechazado por la presión internacional contemplaba elevar los pagos del programa Fifa Forward de 8 a 20 millones de dólares por ciclo de cuatro años para cada una de las 211 asociaciones, además de un bono único de 20 millones para quienes se adhirieran al esquema antes del 19 de septiembre.

El sistema de reparto, en el centro del debate

Ese modelo de distribución igualitaria, presentado por Fifa como una herramienta de desarrollo global, lleva años bajo sospecha. Repartir millones a federaciones diminutas se percibe en muchos despachos como un sistema de clientelismo perfecto: cheques a cambio de lealtad política. El bono de 20 millones ligado al nuevo proyecto encendió todas las alarmas.

Uefa no se limita a criticar. Reclama una reforma inmediata del propio Fifa Forward. “Uefa comenzará a trabajar de inmediato con socios y actores de todo el mundo y de todo el fútbol para proponer una nueva forma de distribuir los recursos a través del programa Fifa Forward existente”, avanza el comunicado.

El mensaje de fondo es claro: el dinero ya está ahí. “Debemos empezar a utilizar parte de ese dinero que está inmóvil en la cuenta bancaria de Fifa para dar el impulso que necesitan el fútbol base y el conjunto del juego en cada uno de los 211 países de Fifa. Pero no necesitamos vender la vajilla de plata de la familia para pagarlo”.

La retirada del plan de venta se celebra como un triunfo político. “Esta es una victoria para todo el juego”, proclama Uefa. Pero la frase siguiente es la que marca el tono de lo que viene: “No debe ser el final de la historia. La propuesta ha desaparecido. La tarea de reconstruir la confianza en Fifa acaba de comenzar”.

Un futuro inmediato cargado de incógnitas

Uefa exige una revisión “exhaustiva y fundamental” del sistema de gobierno de Fifa. Sin líneas rojas. “Ninguna opción debe descartarse”, advierte. El organismo europeo quiere que, en las próximas semanas, sus asociaciones trabajen “en estrecha cooperación con otras confederaciones” para entender cómo se ha llegado a este punto y diseñar un cortafuegos institucional que impida repetir un episodio similar.

La frase más contundente del comunicado sintetiza el momento: “El actual liderazgo de Fifa no solo ha perdido la confianza de Uefa, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”.

Infantino, decidido a seguir, se aferra a una red de apoyos construida a golpe de presencia, recursos y promesas en cada rincón del planeta. Uefa, respaldada por el peso económico y deportivo de Europa, le niega la confianza y abre la puerta a una alternativa.

El Mundial sigue siendo el mayor escaparate del deporte. La pregunta, a menos de un año de las elecciones, es otra: ¿quién se atreverá a desafiar al hombre que controla la llave de ese escenario?