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Xabi Alonso y el 6-4 del Chelsea: Necesitamos equilibrio

En una noche loca en el Accor Stadium de Sídney, con ritmo de amistoso pero marcador de videojuego, el primer Chelsea de Xabi Alonso dejó una señal clara: goles, talento joven… y la sensación de que al proyecto le falta algo más de colmillo y experiencia. Justo lo que el club está rastreando en el mercado.

El técnico vasco evitó confirmar tras el 6-4 ante Western Sydney Wanderers las negociaciones por Danny Welbeck (35 años, Brighton) y Jordan Henderson (36, Brentford), dos nombres que chocan con la política reciente de Stamford Bridge, pero encajan con el nuevo discurso. “Necesitamos un equilibrio de verdad, en cualidades, en posiciones, en balance. Queremos una plantilla completa y hacer un buen equipo”, subrayó Alonso, sin entrar en nombres propios.

Un giro en el plan de fichajes

El club mantiene conversaciones para un sorprendente movimiento por Welbeck y también se interesa por Henderson. Dos veteranos de la Premier que representan un cambio de rumbo: menos obsesión por el talento sub-23 atado a contratos larguísimos, más peso específico en el vestuario.

Alonso lo sabe. Y lo dejó entrever: “De aquí al último día del mercado habrá muchos nombres, muchos rumores. Comentar todos va a ser una tarea complicada”. La frase no confirma nada, pero tampoco lo desmiente. El mensaje está en la idea de fondo: equilibrio, jerarquías, estructura.

Mientras el mercado se agita, el césped habló. Y lo hizo a gritos.

Un once verde y un partido desbocado

El entrenador alineó un equipo muy joven en Homebush. Liam Delap y Tosin Adarabioyo eran los más curtidos de un once que parecía más un escaparate de academia que una alineación de élite. El partido, sin embargo, no tuvo nada de ensayo suave.

A los seis minutos, el primer destello: Dastan Satpayev, 17 años, todavía sin contrato firmado, actuando como probador de lujo en la gira. El delantero kazajo atacó el espacio, recibió un pase filtrado delicioso del también adolescente Ryan Kavuma-McQueen y fusiló al primer palo. Gol de canterano de videojuego, ejecución de veterano.

El problema para Alonso estaba atrás. La zaga sufrió cada balón parado. El trabajo que le espera al nuevo entrenador de jugadas a balón parado, Austin MacPhee, quedó expuesto en cada córner. Brandon Borrello y Anthony Pantazopoulos dominaron el aire con una facilidad alarmante, hasta que este último remató en el segundo palo para castigar a un Chelsea blando en su área.

Western Sydney Wanderers olió sangre. Aydan Hammond firmó el 2-1 y el partido se convirtió en un intercambio frenético. Dário Essugo, centrocampista portugués, equilibró el marcador antes del descanso con una definición limpia, elegante, que recordó que el talento en la medular también abunda.

Al descanso, 2-2. Buenas sensaciones con balón. Demasiadas dudas sin él.

Emenalo ataca, la defensa paga

El segundo tiempo arrancó con el mismo guion desatado. Landon Emenalo, lateral izquierdo con vocación ofensiva, brilló cada vez que cruzó la divisoria. Pero su ímpetu tuvo precio: un despeje suyo, mal dirigido, cayó en los pies de Dylan Scicluna, que no perdonó y puso el 3-2 para los australianos.

El choque se le torcía a Alonso. Entonces miró al banquillo.

Minuto 63. Cambio de paisaje. Entraron las estrellas: Cole Palmer, João Pedro y compañía. El ritmo del partido cambió de inmediato.

João Pedro, que se había quedado fuera de la lista de Carlo Ancelotti para el Mundial, parecía tener cuentas pendientes con el fútbol.

El show de João Pedro

Primero, músculo y pausa. João Pedro aguantó varias entradas en la frontal, se giró con clase y cedió atrás para la llegada de Jamie Gittens. Disparo seco, 3-3. El Chelsea volvía a respirar.

Pero el amistoso tenía más giros preparados. Un error de Estêvão Willian, perdiendo la pelota al borde de su propia área, dejó el balón muerto para Awan Lual. Definición fría, balón entre las piernas de Robert Sánchez y 4-3 para los Wanderers. Tercer golpe australiano. Tercera vez que los de Sídney se ponían por delante.

El partido, que por momentos recordó a aquel 6-4 del tercer puesto mundialista entre Inglaterra y Francia, se convirtió en un test de carácter para el nuevo Chelsea. Y ahí apareció, otra vez, João Pedro.

El brasileño, que firmó 20 goles en su primera temporada en el club tras llegar por 60 millones desde Brighton, olió la debilidad rival. Primero, sangre fría en el área para empatar. Después, otro remate ajustado para voltear el marcador en apenas cinco minutos. Y, como colofón, un gol de puro instinto, empujando un balón suelto en un córner para completar su hat-trick en solo nueve minutos.

Una actuación demoledora, de jugador que quiere algo más que un buen año. Alonso lo explicó sin rodeos: “Muy hambriento. João está realmente, realmente decidido a hacer una gran temporada. Después de un gran año pasado, cuando marcó muchos goles, quiere seguir marcando más y más”.

El mensaje es claro: si el Chelsea encuentra el equilibrio, João Pedro ya tiene el fuego encendido.

Delap, la otra cara de la noche

En el otro extremo de la balanza, Liam Delap. El delantero de 23 años, con rumores constantes sobre una posible salida de Stamford Bridge, vivió otra noche frustrante. Se movió, se ofreció, tuvo dos ocasiones claras. No marcó.

No fue una cuestión de actitud, según Alonso: “Lo veo de buen humor, con buen deseo de coger la forma adecuada, el fútbol adecuado, sentirse bien, y lo está haciendo muy bien”. El problema, por ahora, es la portería. Y el tiempo corre, tanto para él como para el club.

Un aviso temprano para el proyecto Alonso

El 6-4 final dejó un puñado de conclusiones: talento joven desbordante, una defensa aún por construir, balón parado por pulir y una estrella, João Pedro, lista para asumir galones desde ya. También reforzó la idea que sobrevuela el mercado del Chelsea: este equipo necesita más oficio.

De ahí que los nombres de Welbeck y Henderson no suenen tan extraños como hace unos meses. El club quiere experiencia. Alonso pide equilibrio. Y el primer partido de pretemporada, con sus diez goles y sus lagunas defensivas, no hizo más que subrayarlo.

La cuestión, ahora, es si Stamford Bridge está preparado para abrazar de nuevo a la veteranía… o si seguirá apostando ciegamente por el futuro mientras el presente le grita que ya no puede esperar.

Xabi Alonso y el 6-4 del Chelsea: Necesitamos equilibrio