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Al-Nassr y Cristiano Ronaldo: Gol en propia puerta frena la fiesta

La noche estaba preparada para la coronación. Camisetas amarillas gratuitas en cada asiento, gradas convertidas en un mosaico encendido, un rival directo enfrente y el título de la Saudi Pro League a un suspiro. Pero cuando todo apuntaba al festejo, el balón decidió contar otra historia.

Al-Nassr ganaba 1-0 a Al Hilal, su vecino y perseguidor en la tabla, con el reloj ya en el tiempo añadido. El estadio olía a campeonato, a primera liga en siete años, a primer título doméstico para Cristiano Ronaldo desde su aterrizaje en Riad en enero de 2023. Faltaban segundos. Solo había que aguantar una jugada más.

Entonces llegó el golpe más cruel.

Un centro bombeado, un intento de despeje acrobático y el error que nadie vio venir: Bento, guardameta de Al-Nassr, no blocó el balón, lo dejó escapar y lo envió a su propia red. Gol en propia puerta. Silencio helado. El 1-1 que nadie en el bando local estaba dispuesto a imaginar.

Del éxtasis contenido al gesto de rabia

Cristiano, capitán y emblema de Al-Nassr, observó la escena desde el banquillo. Su gesto lo decía todo: incredulidad primero, rabia contenida después. A los 41 años, el portugués persigue un título liguero que se le resiste desde su salida de Manchester United tras el Mundial de la FIFA 2022 en Catar. Este parecía el momento perfecto para romper la sequía.

La victoria ante Al Hilal no era un partido más. Era la llave directa al campeonato. Con los tres puntos, Al-Nassr habría asegurado su undécimo título de liga y puesto el broche a un proyecto levantado alrededor de la figura de Cristiano. La fiesta estaba tan cerca que los aficionados ya vivían el preámbulo: bufandas al aire, cánticos incesantes, móviles preparados para grabar la celebración.

El balón de Bento borró todo eso en un segundo.

Un título que aún no se escapa, pero ya duele

Pese al mazazo, la clasificación sigue sonriendo a Al-Nassr. Lidera la liga con 83 puntos en 33 partidos. Al Hilal, que ya fue campeón en 2024, persigue con 78 puntos y un encuentro menos, 32. La ventaja es real, el margen existe, pero el desenlace que parecía escrito se ha convertido en un final de temporada con suspense.

El calendario ofrece un último capítulo a priori amable: Damac, decimoquinto clasificado, espera en la última jornada, el 21 de mayo. Todo lo que no sea un tropiezo monumental debería traducirse en el título que el club persigue desde 2019. Ese es el guion lógico. El del fútbol, sin embargo, pocas veces se ajusta a la lógica.

Quizá por eso el mensaje de Cristiano tras el partido, dirigido a sus más de 770 millones de seguidores en redes sociales, sonó tan directo como calculado: “El sueño está cerca”. No hay euforia, tampoco resignación. Solo una promesa implícita: habrá que sufrir un poco más.

Una noche que marca

La imagen del estadio, teñido de amarillo desde el inicio por las camisetas repartidas a la afición, contrasta con el resultado final. La organización había preparado el escenario de un posible alirón: color, ruido, expectativa. La grada respondió. El equipo, durante 90 minutos, también.

Pero la liga, a veces, se decide en un rebote, en un mal cálculo, en un gesto técnico que sale torcido. Bento, hasta ese instante guardián del sueño, terminó convertido en protagonista involuntario de la pesadilla. Sus compañeros se desplomaron al escuchar el silbatazo final. El título no se había ido, pero el momento de gloria se había esfumado.

Ahora todo se reduce a un partido. Un rival herido por la temporada, un líder que llega tocado anímicamente y un veterano que no quiere despedirse de la élite sin levantar al menos una liga en Arabia Saudí. La pregunta ya no es si Al-Nassr merece el campeonato. La cuestión es si sabrá cerrar la puerta al drama en la última noche.