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Arsenal y el dilema del Mundial: entre el éxito y el riesgo

Arsenal, atrapado entre el sueño mundialista y el miedo a la sobrecarga

Con una plantilla que viene de ganar la Premier League y de alcanzar la final de la Champions League, era inevitable: Arsenal iba a poblar el Mundial. Éxito de club, riesgo para el futuro inmediato. Mikel Arteta lo sabe mejor que nadie.

En la selección de Inglaterra hay cuatro piezas clave del campeón inglés: Declan Rice, Eberechi Eze, Bukayo Saka y Noni Madueke. Todos afinan detalles para un cruce de octavos de final de alto voltaje ante México, en el mítico Azteca, este domingo. El escenario invita a la épica; el calendario, a la preocupación.

Rice, al límite

La gran inquietud en el norte de Londres tiene nombre propio: Declan Rice. El mediocentro arrastra un problema en los isquiotibiales y fue fotografiado con hielo en la zona tras la victoria de Inglaterra por 2-1 ante DR Congo. No es una simple molestia. Es el tipo de dolencia que, mal gestionada, condiciona media temporada.

Rice, sin embargo, es innegociable para su selección. Si Inglaterra avanza y se instala en las rondas finales, el capitán del centro del campo gunner podría seguir compitiendo dos semanas más. Dos semanas de riesgo, de tensión muscular, de miradas de reojo desde Londres.

Saka, a medio gas, pero imprescindible

Bukayo Saka vive una situación similar, aunque con un plan algo más medido. El atacante se recupera de un problema en el tendón de Aquiles y Thomas Tuchel administra sus minutos con cuidado. No le exprime, pero tampoco puede prescindir de él.

Saka es demasiado importante en el ecosistema inglés como para dejarlo en el banquillo en las grandes noches. Cada carrera, cada cambio de ritmo, es una mezcla de esperanza para Inglaterra y de inquietud para Arsenal, que necesita a su extremo fresco para defender el título de la Premier League.

Primeras eliminaciones, primeros respiros

No todo son malas noticias para Arteta. A medida que el Mundial entra en su fase de eliminación directa y las selecciones empiezan a hacer las maletas, algunos jugadores del Arsenal pueden, por fin, pensar en descansar.

Kai Havertz ya está fuera del torneo tras la eliminación de Alemania ante Paraguay en los dieciseisavos de final. Lo mismo le ocurre a Viktor Gyokeres, cuya Suecia cayó frente a Francia en la misma ronda. Dos titulares habituales que regresarán antes de tiempo a un entorno controlado, a manos del cuerpo técnico y médico del club.

También Piero Hincapié se despidió del Mundial. Ecuador cayó ante México y el defensa vivió un cierre amargo: fue expulsado por cubrirse la boca durante un altercado con un rival. Una acción tan extraña como costosa, que dejó a su selección con uno menos y al jugador con un recuerdo difícil de digerir. Para Arsenal, sin embargo, significa que el central tendrá margen para resetearse antes del regreso a la competición doméstica.

Trossard, Raya y la armada española siguen en la pelea

Otros siguen en plena batalla. Leandro Trossard prepara con Bélgica un duelo exigente frente a los coanfitriones USA, un partido que promete ritmo alto y desgaste físico máximo. El belga llega en buen momento tras una temporada notable con los gunners y apunta a ser protagonista.

También se mantiene viva la representación española del Arsenal. David Raya, Mikel Merino y Martin Zubimendi han avanzado a los octavos de final con España. Tres nombres con peso creciente en el vestuario de Arteta, tres futbolistas que acumulan minutos en el escenario más exigente posible.

Cada partido que superan es un impulso de confianza, pero también una carga más en las piernas. El equilibrio entre la gloria internacional y la gestión física se vuelve delicado cuando el objetivo en Londres es revalidar la Premier League.

Arteta mira el Mundial con cálculo frío

Para los futbolistas, el Mundial es la cima, el torneo que define carreras y biografías. Para Mikel Arteta, este verano se ha convertido en un ejercicio de cálculo frío: cuánto riesgo asumir ahora para no pagar la factura en invierno.

El técnico español quiere que sus jugadores lleguen lejos con sus selecciones. Les beneficia en madurez, experiencia, jerarquía. Pero también necesita que algunos de ellos empiecen a desconectar, a recuperar energías y a sanar golpes antes de que ruede otra vez el balón en Inglaterra.

Arsenal ya sabe lo que es tocar el cielo en la Premier League. La pregunta, mientras el Mundial sigue devorando fuerzas y minutos de sus estrellas, es si tendrá suficiente gasolina en las piernas de sus campeones para volver a hacerlo.