Breel Embolo se une a Suiza para el Mundial en Estados Unidos
La selección de Suiza respira aliviada. Breel Embolo, uno de sus referentes en ataque, finalmente se unirá a la concentración mundialista en Estados Unidos después de varios días atrapado en un limbo administrativo que amenazaba con alterar los planes del equipo.
El delantero de 29 años tenía previsto viajar con el resto de la delegación el martes rumbo a California, donde el combinado helvético ha instalado su base previa al torneo, en San Diego. Pero a última hora, su autorización de viaje ESTA quedó bajo revisión y Embolo se quedó en tierra, obligado a esperar en Suiza mientras sus compañeros cruzaban el Atlántico.
La incertidumbre se ha cerrado este jueves. La federación suiza confirmó que el visado ha sido aprobado y que el jugador tiene vía libre para volar a Estados Unidos. Se le espera en San Diego el viernes por la noche, justo a tiempo para integrarse de lleno en los últimos entrenamientos antes del debut mundialista.
La propia federación lo comunicó en un escueto pero contundente mensaje: había llegado la confirmación de que el visado de Breel Embolo estaba aprobado y el delantero podía viajar. Un trámite burocrático, sí, pero con un peso enorme en la planificación de un equipo que cuenta con él como pieza clave en la zona ofensiva.
Detrás del retraso, una serie de controles adicionales por parte de las autoridades estadounidenses. Embolo tuvo que presentarse el miércoles en la embajada de Estados Unidos en Berna, donde se revisó documentación vinculada a un caso legal derivado de una altercación ocurrida en 2018 en Basilea.
Las autoridades también solicitaron los registros judiciales de una condena de 2023 por realizar múltiples amenazas, que se saldó con una multa condicional y quedó firme a principios de este año. El asunto estaba ya resuelto en los tribunales suizos, pero bastó para activar un nuevo filtro dentro de los requisitos de entrada al país norteamericano.
Ese escrutinio extra ha mantenido en vilo a la selección durante varios días, con el riesgo de ver a uno de sus atacantes más importantes incorporarse tarde o, en el peor de los escenarios, quedarse fuera del viaje. Al final, el visto bueno llegó y el episodio se cierra con Suiza recuperando a tiempo a un jugador que conoce bien los grandes escenarios.
Ahora Embolo solo tiene una misión: dejar atrás el ruido administrativo, engancharse rápido al ritmo competitivo del grupo y demostrar en Estados Unidos por qué su presencia era innegociable en la lista mundialista de Suiza.






