Burnley busca a Craig Bellamy como nuevo entrenador
Burnley ha llamado a la puerta de la Football Association of Wales. El objetivo es claro: sondear la disponibilidad de Craig Bellamy para convertirse en el nuevo entrenador del club, apenas semanas después de que el seleccionador galés enfriara públicamente cualquier regreso inmediato al fútbol de clubes.
El club de Turf Moor busca relevo para Scott Parker, que dejó el banquillo en abril tras el descenso desde la Premier League. El vacío es grande y el margen de maniobra, corto. Burnley necesita un líder para reconstruir en Championship, y todos los caminos apuntan a un nombre que la afición conoce bien.
Bellamy, de 46 años, exdelantero de Liverpool y Manchester City, ya formó parte del proyecto reciente del club: fue asistente de Vincent Kompany en Turf Moor. Conoce el vestuario, el entorno y la exigencia de un club que no se resigna a perder su sitio en la élite inglesa.
Por ahora, eso sí, solo hay un primer movimiento. Según la agencia Press Association, Burnley ha realizado una consulta formal, pero no existe ningún acuerdo ni compromiso cerrado. Es una llamada de interés, no una negociación avanzada.
Un seleccionador que se siente en deuda
Bellamy asumió el mando de la selección galesa en 2024. En pocos meses llevó al equipo hasta los play-offs de clasificación para el Mundial, una señal de que el proyecto tiene pulso competitivo. La aventura, sin embargo, se rompió en marzo: derrota en Cardiff ante Bosnia y Herzegovina en la tanda de penaltis de la semifinal del play-off. El sueño mundialista se esfumó desde los once metros.
Pese al golpe, Bellamy no ha dado señales de querer abandonar el cargo. Todo lo contrario. Antes del amistoso reciente contra Ghana, con dos años aún de contrato por delante, dejó claro en público dónde está su prioridad.
“Gales me ha dado esta oportunidad y estoy muy agradecido por ello. Estoy completamente centrado en los próximos dos años y ser seleccionador de Gales es algo único, punto”, subrayó.
No escondió que ha recibido otras ofertas, pero su mensaje fue de compromiso total con el combinado nacional.
Bellamy fue más allá, apelando al peso emocional del puesto: “Ser seleccionador nacional… estoy seguro de que muchos galeses y exjugadores darían cualquier cosa por estar en esta posición, y los que ya han estado querrían volver a estar aquí”.
Para él, no es solo un trabajo. Es un momento histórico que no quiere dejar pasar de largo: “Es una época increíble y no quiero desear que termine. Y luego está la oportunidad de un torneo de las naciones en casa y de ir al Principality Stadium; solo puedo imaginar cómo estarían las calles de Cardiff en los días previos”.
Ahí está el gran objetivo: llevar a Gales a la Euro 2028, que tendrá partidos en suelo británico y un potencial escenario icónico en el Principality Stadium. Ese horizonte marca la hoja de ruta del técnico.
Burnley insiste, Gales escucha
En este contexto, la llamada de Burnley añade tensión al tablero. El club necesita un entrenador con carácter, experiencia en la élite y capacidad para liderar una reconstrucción inmediata. Bellamy encaja en ese perfil y, además, ya tiene un vínculo emocional con Turf Moor gracias a su etapa junto a Kompany.
Para la FAW, la situación es delicada. Tiene a un seleccionador con contrato, identificado con el proyecto y con una meta clara a medio plazo. Pero el fútbol de clubes, con su ritmo diario y su escaparate permanente, siempre ejerce una atracción poderosa sobre entrenadores ambiciosos.
De momento, no hay ruptura, ni ultimátums, ni negociaciones abiertas a cara descubierta. Solo una realidad: Burnley ha tocado la puerta, y el nombre de Craig Bellamy vuelve a cruzar la frontera entre el fútbol de selecciones y el de clubes.
La próxima decisión no solo marcará el futuro inmediato de un club recién descendido. También puede redefinir el camino de una selección que sueña con llegar a Euro 2028 con el mismo hombre al mando.





