Estados Unidos avanza a octavos sin Pulisic
SEATTLE — Sin su gran estrella en el campo, Estados Unidos encontró una respuesta colectiva. Sin Christian Pulisic, pero con personalidad, el equipo estadounidense venció 2-0 a Australia y aseguró su pase a la fase de eliminación directa del Mundial con una jornada de anticipación.
No es un detalle menor. Es la primera vez que la selección norteamericana sella el billete a octavos tras solo dos partidos. Ni siquiera cuando fue anfitriona en 1994 logró hacerlo tan pronto: entonces avanzó como uno de los mejores terceros y cayó después ante Brasil, futuro campeón, en los octavos de final. Esta vez, el guion suena más ambicioso.
Un golpe temprano… y con fortuna
El partido se abrió muy pronto. Minuto 11. Folarin Balogun, otra vez decisivo, atacó con potencia por la banda izquierda, como ya hiciera en el 4-1 ante Paraguay del 12 de junio, cuando firmó un doblete. Esta vez no terminó en la red con su nombre, pero fue igual de dañino.
Balogun llegó hasta línea de fondo y metió un pase raso y tenso hacia el corazón del área, buscando a Ricardo Pepi, titular en el lugar de Pulisic. El balón nunca encontró al ‘9’. Se cruzó en su camino el defensor Cameron Burgess y el desvío fue letal para Australia: la pelota se coló en su propia portería. Gol en contra, 1-0 y el plan de los Socceroos saltaba por los aires.
Estados Unidos, con ventaja tan pronto, jugó con calma. Sin necesidad de desbocarse, pero con la sensación constante de tener una marcha más que su rival.
El heredero Freeman firma su primera gran noche
La noche en Seattle, sin embargo, guardaba un momento especial. Minuto 43. Saque de pelota parada. Sergiño Dest arma el disparo, la defensa australiana desvía, el balón se eleva y aparece Alex Freeman, el más joven del plantel con 21 años e hijo del campeón de Super Bowl Antonio Freeman.
El lateral —o simplemente el chico que empieza a escribir su propia historia— atacó el balón con decisión y lo mandó de cabeza al fondo de la red. Primer gol de su carrera en un Mundial. 2-0. Celebración contenida por unos segundos, porque el tanto pasó por revisión de video. Confirmado. El estadio explotó.
En un torneo que suele encumbrar nuevas figuras, Freeman dio su primer gran paso en la escena global.
Un grupo que responde sin su figura
La ausencia de Christian Pulisic por una lesión en la pantorrilla era el gran tema antes del encuentro. No es un jugador cualquiera: atacante de AC Milan, 33 goles en 87 partidos con la selección, líder técnico y emocional. Su baja ponía a prueba la profundidad del plantel.
La respuesta fue clara. Un plantel largo, con alternativas, sostuvo el peso del partido y cerró la clasificación sin depender de su estrella. Balogun volvió a ser un puñal. Pepi trabajó como referencia. Dest generó la acción del segundo gol. Y Freeman se quedó con el foco final.
Estados Unidos ya está en los cruces, con una jornada por disputar y la sensación de que esta vez no se conforma con ser solo un buen anfitrión de recuerdos mundialistas. La pregunta ya no es si puede competir sin Pulisic, sino hasta dónde se atreverá a llegar cuando él regrese.






