pasiondecancha full logo

Shamrock Rovers refuerza su liderato con victoria ante Waterford

Shamrock Rovers viajó al RSC con un objetivo claro: confirmar que el liderato no es casualidad. Se marchó con algo más que tres puntos. Con un 0-2 sobrio, clínico y sin estridencias ante el colista Waterford FC, el equipo de Stephen Bradley reforzó la sensación de que domina el campeonato con autoridad y oficio.

Lo hizo, además, sin su capitán Pico Lopes, concentrado con Cabo Verde. Ni se notó. El bloque se sostuvo solo, compacto, maduro, con una calma que contrasta con la urgencia que se respira en el fondo de la tabla.

Inicio arrollador y respuesta del colista

El partido arrancó con el guion esperado: Rovers mandando y Waterford resistiendo. Apenas habían pasado cuatro minutos cuando Adam Brennan lanzó el primer aviso serio, un centro tenso desde la izquierda que sembró el caos en el área local. Jake Mulraney conectó el disparo, el balón rebotó en John Mahon y obligó a Stephen McMullan a reaccionar con reflejos de portero grande.

McMullan no tuvo respiro. Instantes después volvió a negarle el gol a Mulraney, esta vez en el primer palo, después de que Graham Burke cazara un despeje defectuoso y encendiera todas las alarmas en la zaga de Waterford.

Parecía que el partido se inclinaba de forma irremediable. Pero el colista, herido en su orgullo, empezó a respirar. A los 17 minutos, Tommy Lonergan se plantó ante Ed McGinty tras un buen toque de Conan Noonan. El remate fue correcto, la respuesta del guardameta, aún mejor. Un aviso de que Waterford no pensaba rendirse tan pronto.

La reacción local tomó cuerpo con un derechazo lejano de Hayden Cann que obligó de nuevo a McGinty a intervenir con solvencia. Y pasado el minuto 30, el RSC contuvo el aliento: Pádraig Amond rompió al espacio, levantó la cabeza y se la sirvió a Conan Noonan. El golpeo, contra su antiguo club, llevaba destino de red hasta que McGinty, otra vez decisivo, voló para desviar a córner.

Dean McMenamy rozó el gol con un disparo desde la frontal que se marchó por poco. Waterford había pasado de sufrir a mandar. Pero no marcó. Y lo pagó.

El golpe de Watts que cambió el partido

Minuto 37. Un robo, campo abierto y la sensación de peligro inmediata. Mulraney aceleró la transición, condujo con determinación y soltó el balón en el momento justo para la carrera de Brennan por la izquierda. El centro, medido, encontró a Dylan Watts completamente solo en el área. El mediocampista no perdonó: cabezazo ajustado, McMullan batido, 0-1.

Un mazazo para Waterford, que veía cómo todo el esfuerzo de media hora se evaporaba en una jugada. Y pudo ser peor antes del descanso. De nuevo Mulraney, omnipresente entre líneas, filtró un pase que dejó a Brennan mano a mano. McMullan, sin embargo, mantuvo vivo a su equipo con una parada con las piernas que evitó el segundo tanto.

Control visitante tras el descanso

Tras el paso por vestuarios, Rovers bajó una marcha, pero no cedió el mando. El balón siguió siendo verde y blanco, el ritmo, también. Watts rozó el doblete con un disparo peligroso al inicio del segundo tiempo, mientras John McGovern desaprovechó una posición franca con un remate alto.

La ocasión más clara llegó a los 59 minutos. Mulraney, otra vez fino en el último tercio, colgó un balón perfecto al segundo palo. Brennan apareció solo, sin marca, con la portería prácticamente vacía. Y la mandó fuera. Un fallo que dejó atónitos a sus compañeros y dio una pequeña bocanada de aire a Waterford.

El colista, sin embargo, ya no encontraba la claridad del primer tiempo. Las llegadas se hicieron esporádicas, casi anecdóticas. Aun así, Hayden Cann volvió a asomarse al gol con un disparo lejano que se perdió rozando el poste a un cuarto de hora del final. Un suspiro más que una amenaza real.

Michael Noonan sentencia y Rovers marca territorio

Cuando Waterford empezaba a agarrarse a la esperanza de un arreón final, Rovers apagó definitivamente el partido. Minuto 84. Tunmise Sobowale conectó con Watts entre líneas. El mediocampista, lejos de precipitarse, esperó el desmarque y filtró un pase preciso hacia Michael Noonan, recién salido desde el banquillo.

Noonan encaró, recortó hacia dentro y golpeó duro al primer palo de McMullan. Gol limpio, de delantero que entra frío y resuelve caliente. El 0-2 cerró cualquier debate y certificó una actuación tan profesional como implacable del líder.

Waterford se quedó con los “casi”, con los tramos de buen juego y las ocasiones desperdiciadas. Rovers, con lo que de verdad cuenta: un triunfo sólido, portería a cero y la sensación de que, incluso sin su capitán, maneja los tiempos del campeonato con una madurez que asusta a sus perseguidores.

Alineaciones

Waterford FC: McMullan; Houston (Faria 56), Cann, Long, Mahon, Couto; Johnson, McMenamy (Heeney 68), C Noonan (Coyle 68); Lonergan (Voilas 80), Amond.

Shamrock Rovers: McGinty; Sobowale, Grace, Stevens; Mulraney (Matthews 75), Healy, Byrne (Malley 85), Brennan; Watts (O’Sullivan 85), Burke (Greene 70), McGovern (Noonan 70).

Árbitro: Oliver Moran (Dublín).

Asistencia: 2.472 espectadores en el RSC.

Rovers se marcha de Waterford con un mensaje claro al resto de la liga: el liderato no es una foto del momento, es una posición que piensa defender con este tipo de noches, sin ruido, sin concesiones, con una eficacia que empieza a parecer costumbre.