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Francia e Inglaterra: el partido por el tercer puesto del Mundial 2026

Juegan por el premio que nadie quiere… hasta que rueda el balón. Francia e Inglaterra se miran de nuevo a los ojos en el partido por el tercer puesto del Mundial 2026, un duelo que suele oler a trámite pero que esta vez llega cargado de cuentas pendientes, heridas abiertas y despedidas de alto voltaje.

Deschamps, una despedida amarga

Cuando sonó el pitido final ante España, el destino de Didier Deschamps quedó sellado. O tenía razón con su discurso prudente, o se plantaba en otra final mundialista. Se impuso lo primero. Y de la forma más dolorosa posible para un seleccionador que se marcha sin la noche que había imaginado.

Deschamps no escondió en la previa que veía a España como favorita. Lo dijo sin rodeos, lo confirmaron las casas de apuestas y lo rubricó el césped. La Roja jugó como un equipo que ya sabe lo que es tumbar a Francia en noches grandes: lo hizo en la semifinal de la Euro 2024, repitió en la Nations League 2024-25 y completó el triplete en Dallas.

El plan francés se derrumbó pronto. El penalti milimétrico de Mikel Oyarzabal abrió la puerta, el derechazo de Pedro Porro —candidato firme a jugador del torneo— la cerró de golpe. Francia, con Kylian Mbappé reducido a una versión inofensiva, se quedó en unos raquíticos 0,31 goles esperados. Para un ataque que solía oler a pólvora, fue casi una humillación estadística.

La noche tenía un matiz histórico: Deschamps batía el récord de partidos dirigidos en Mundiales. Su legado no se borra, pero la sensación general, dentro y fuera del vestuario, fue que el planteamiento se quedó muy lejos de la exigencia del rival. Hasta Mbappé criticó abiertamente la propuesta táctica nada más acabar el choque. Golpe duro. Y público.

Ahora, el técnico afronta el partido que nunca quiso dirigir. El último. Francia busca su tercer bronce mundialista en cuatro intentos de este tipo. Ya se subió al podio en 1958, con aquel 6-3 a Alemania Federal y los cuatro goles de Just Fontaine, y en 1986 con el 4-2 ante Bélgica. Solo en 1982 se quedó a las puertas, cuarta tras perder contra Polonia.

No es la medalla que soñaba Deschamps. Pero es la última que puede levantar con Les Bleus.

Inglaterra, otra autopsia mundialista

En el otro lado, Inglaterra llega con la sensación de haber chocado, otra vez, contra el techo de cristal del fútbol de élite. La derrota por 2-1 ante Argentina en Atlanta no solo dolió por el marcador. Dolió por la forma.

Thomas Tuchel, señalado por su planteamiento conservador, pasó en pocas horas de símbolo de renovación a sospechoso habitual. La ilusión previa en Inglaterra era enorme. El golpe de realidad, todavía mayor.

El inicio fue perfecto: los ingleses atacaron los costados, encontraron la grieta en la zaga argentina y Anthony Gordon adelantó a los Three Lions. A partir de ahí, el equipo se encerró en un “a ver si nos aguantan” frente a Lionel Messi y compañía. Error de cálculo.

Messi no perdona invitaciones así. El ocho veces ganador del Balón de Oro se adueñó del partido y sirvió los dos goles de la remontada: primero para Enzo Fernández, después para Lautaro Martínez. Argentina se lanzó a por el bicampeonato. Inglaterra, a por otra reflexión amarga.

El patrón se repite desde hace años. Inglaterra sigue sin dar el salto cuando el rival pertenece a la aristocracia absoluta. Ya son siete derrotas en siete eliminatorias mundialistas ante selecciones situadas en el top 10 del ranking. Y hay un dato que escuece todavía más: es la única selección que ha dejado escapar una semifinal de Mundial masculino en el siglo XXI tras adelantarse en el marcador… y lo ha hecho dos veces, ante Croacia en 2018 y ahora frente a Argentina.

En ese contexto, la decisión de la FA de ampliar el contrato de Tuchel ya se discute con fuerza. El alemán aún puede firmar el segundo mejor resultado de Inglaterra en un Mundial masculino, pero la medalla de bronce se percibe como un consuelo casi simbólico. Sus dos intentos anteriores por el tercer puesto terminaron en derrota: 2-0 ante Bélgica en 2018 y 2-1 frente a Italia en 1990.

El historial reciente ante Francia tampoco invita al optimismo inglés: solo una victoria en los últimos nueve duelos, con el recuerdo fresco de la eliminación en cuartos de final del Mundial 2022 a manos de la selección de Deschamps.

Francia: bajas, retoques y orgullo

El parte médico francés dejó una frase que heló la sangre en Francia y en el norte de Londres: “My back is gone, my back is gone”. William Saliba, tocado en la primera parte ante España por su ya conocido problema de espalda, encendió todas las alarmas. A falta de parte oficial, su presencia el sábado se da prácticamente por descartada.

Maxence Lacroix, de Crystal Palace, se perfila como titular tras sustituir a su colega de la Premier League en Arlington. Deschamps explicó que eligió a Lacroix por delante de Ibrahima Konaté porque este “no está en su mejor momento” y no se siente cómodo como central zurdo. Aun así, el central de Liverpool podría entrar en la ecuación para desplazar a Dayot Upamecano si el seleccionador decide ajustar algo más su último once.

En la portería, Mike Maignan no se toca. Brice Samba se lesionó en el primer entrenamiento tras la semifinal, pero su problema no altera el plan: el arco seguirá siendo del guardameta del Milan.

El resto del dibujo apunta a continuidad con pequeños matices. Jules Koundé y Theo Hernández en los laterales, Warren Zaïre-Emery y Youssouf Fofana o Manu Koné para dar equilibrio por dentro, y un frente ofensivo con Rayan Cherki, Michael Olise, Désiré Doué y Mbappé buscando redención tras una semifinal gris.

Inglaterra: más golpes en defensa y un ojo en Bellingham

Tuchel comparte con Deschamps la desgracia de haber perdido a un pilar defensivo de la Premier en semifinales. Reece James, recién recuperado de un problema de isquiotibiales, tuvo que abandonar el campo ante Argentina por una nueva lesión muscular. Mala suerte en bucle.

Jarell Quansah ya ha cumplido sus dos partidos de sanción y está disponible, pero lo más probable es que Djed Spence, héroe del momento, cambie de banda para ocupar el lateral derecho. Eso abriría la puerta al regreso de Nico O’Reilly al carril izquierdo.

En el centro de la zaga, Ezri Konsa y Marc Guéhi apuntan a repetir. Jordan Henderson sigue fuera por una lesión de muñeca, pero el resto del grupo está disponible para que Tuchel apueste por un once fuerte. El alemán quiere irse, al menos, con una victoria de prestigio.

Hay, sin embargo, una sombra sobre Jude Bellingham. Las cámaras captaron al centrocampista golpeando en la parte trasera de la cabeza a Valentín Barco durante las celebraciones argentinas. El gesto podría acarrearle una sanción si el comité disciplinario actúa de oficio. De momento, es solo preocupación, no castigo.

Con Bellingham, Declan Rice y probablemente Curtis Anderson en la sala de máquinas, y un tridente de apoyo con Cole Palmer o Morgan Rogers, Gordon y Harry Kane, Inglaterra tiene argumentos para hacer daño. Otra cosa es sostener el partido durante 90 minutos ante una Francia herida.

Un bronce con sabor a ajuste de cuentas

El guion táctico ya tiene un precedente claro. España enseñó al mundo cómo desactivar a la delantera francesa: presión alta, balón rápido, agresividad controlada y una línea defensiva que no se hunde ante Mbappé. Inglaterra, sin embargo, no ha logrado dejar ni una sola portería a cero en las rondas eliminatorias de este Mundial. Esa fragilidad pesa.

Francia, además, llega con un día más de descanso, físico y mental. Un detalle que importa cuando el torneo aprieta y las piernas queman. Deschamps, en su último servicio, sabe que un bronce no salvará el Mundial, pero sí maquillará la foto final.

Inglaterra, por su parte, se juega algo menos tangible y más incómodo: su propio relato. ¿Otro cuarto puesto que se suma a la lista de “casi”? ¿O una victoria ante un gigante europeo que permita, al menos, salir de Estados Unidos con algo más que preguntas?

En un partido que nadie quería jugar en la previa, el orgullo y la memoria pesan más que la medalla. Y ahí, tanto Francia como Inglaterra tienen mucho que perder… y solo un pequeño trozo de bronce que ganar.

Francia e Inglaterra: el partido por el tercer puesto del Mundial 2026