Francia asusta y México despierta en el Mundial
Con Suecia tambaleándose, 3-0 abajo y sin aire, Didier Deschamps decidió concederle un pequeño respiro al rival… y a Kylian Mbappé. Faltaban cinco minutos para el final del cruce de octavos cuando el seleccionador francés retiró a su estrella y a Michael Olise. La imagen quedó para el archivo: Mbappé se acerca a la banda, Deschamps sonríe, extiende las palmas y se inclina en un gesto casi reverencial. Puro reconocimiento. Era la única respuesta lógica a la exhibición que acababa de ver el Mundial.
El marcador decía 3-0. La sensación era de 6-0.
El ataque francés fue un torbellino, una sucesión de movimientos afilados, toques de primera y rupturas imposibles de seguir. Mbappé firmó un doblete, Olise repartió dos asistencias. Ambos estrellaron un balón en el poste. Olise, además, dejó una postal que rozó la leyenda: una chilena acrobática que se marchó por centímetros, candidata a gol del torneo si hubiera besado la red.
Graham Potter, seleccionador sueco, no se engañó. Admitió que su equipo no habría ganado “ni siendo perfectos”. No son palabras vacías: Francia no solo pasó de ronda, lanzó un mensaje. Esta es una de esas actuaciones que fijan el listón de un campeonato. Ahora solo queda una incógnita: si este equipo será recordado como heredero de la Brasil de 1970, campeona total, o de la Brasil de 1982, el conjunto que deslumbró al mundo antes de caer, aturdido, ante Italia.
La jornada también dejó un gesto íntimo en medio de la goleada. Tras su primer tanto, Mbappé corrió directo hacia el banquillo para fundirse con Deschamps. El técnico había volado a casa la semana pasada para asistir al funeral de su madre. El abrazo, en plena tormenta futbolística, tuvo peso propio.
México rompe su maleficio mundialista
Más tarde, al otro lado del continente, el estadio Azteca se tomó su tiempo para rugir. El duelo entre México y Ecuador se retrasó una hora por amenaza de tormentas eléctricas. Cuando por fin rodó el balón, fue Ecuador quien sufrió el verdadero vendaval.
La atmósfera en el Azteca fue una caldera. México salió como si quisiera recuperar de golpe todas las noches perdidas desde 1986, la última vez que había ganado un partido de eliminación directa en un Mundial. Y lo consiguió. Dos zarpazos en la primera parte, obra de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, sellaron un 2-0 que sonó a liberación.
El nombre propio fue otro: Gilberto Mora. El adolescente, nueva irrupción del fútbol mexicano, encendió las tribunas con su desparpajo. Cada arrancada suya empujaba a Ecuador hacia su área y levantaba al público de los asientos. No marcó, pero su impacto fue evidente en el ritmo y la agresividad del equipo.
El dato pesa: México no ganaba un cruce mundialista desde que organizó el torneo en 1986. Aquella barrera psicológica se hizo añicos en una noche espesa en lo climático, pero eléctrica en lo emocional. Si Inglaterra vence hoy a RD Congo, le espera el mismo Azteca y una advertencia muy clara: el estadio y este México no perdonan despistes.
Noruega mantiene su maldición sobre Brasil
El otro gran aviso del día llegó con acento nórdico. Noruega derrotó 2-1 a Costa de Marfil en un encuentro cambiante, de golpes y respuestas, decidido en los últimos minutos. Antonio Nusa abrió el marcador en el 39, Amad Diallo empató en el 74 con una jugada de bandera, y Erling Haaland, cómo no, apareció en el 86 para cerrar la historia.
La celebración fue muy noruega: los jugadores, en fila, simulando remar como en un drakkar vikingo. Una coreografía ya conocida, pero que esta vez sonó a declaración de intenciones. Su próximo rival es Brasil en octavos. Y ahí entra en juego un dato que incomoda a la ‘Canarinha’: Noruega es el único equipo que se ha enfrentado a Brasil en un Mundial y nunca ha perdido. Dos victorias, dos empates. Cuatro partidos, cero derrotas.
La estadística, por sí sola, ya genera inquietud. Sumada al gol tardío de Haaland y al carácter mostrado ante Costa de Marfil, convierte ese cruce en uno de los más cargados de historia y superstición de la siguiente ronda.
El gol del día: la danza de Amad Diallo
Entre tantas joyas ofensivas, el premio simbólico al gol del día recayó en Amad Diallo. El marfileño firmó el 1-1 momentáneo ante Noruega con una acción que condensó talento y frialdad: conducción en slalom, cambios de dirección para descolocar defensas y una definición limpia, quirúrgica. Fue un destello en un partido que se le escapó a su selección en el tramo final, pero su jugada quedó como una de las más finas del torneo hasta ahora.
El momento más insólito: un gato llamado Bob
La jornada dejó también una escena tan absurda como memorable, cortesía de la retransmisión de la BBC. Antes de que el suplente Oscar Bobb filtrara el pase que acabó en el gol decisivo de Haaland, el co-comentarista Danny Murphy se permitió una digresión inesperada.
“Yo tenía un gato que se llamaba Bob”, recordó en pleno partido. “Saltó a la parte trasera de una furgoneta de Royal Mail y lo perdimos. Triste, la verdad. En fin”. Silencio incómodo, el juego seguía. Y minutos después, el otro Bobb, Oscar, se convertía en el hombre clave del encuentro con ese pase incisivo que abrió la defensa marfileña.
El detalle no pasó desapercibido. Tanto que, según se entiende, en casa de los Murphy ver a Postman Pat se ha vuelto demasiado perturbador.
Resultados del día
- Octavos de final: Costa de Marfil 1 (Diallo 74) – Noruega 2 (Nusa 39, Haaland 86)
- Octavos de final: Francia 3 (Mbappé 45, 74; Barcola 53) – Suecia 0
- Octavos de final: México 2 (Quiñones 22, Jiménez 31) – Ecuador 0
Lo que viene
La jornada dejó un reguero de advertencias para quienes descansaban: Francia intimida, México despierta, Noruega golpea a última hora y mantiene su extraña autoridad histórica sobre Brasil.
Hoy, el foco pasa por tres cruces de octavos:
- Inglaterra – RD Congo (17.00, hora irlandesa)
- Bélgica – Senegal (21.00)
- USA – Bosnia and Herzegovina (01.00)
En paralelo, otros deportes escriben su propia trama. Louth se ha metido en semifinales del All-Ireland por primera vez desde 1957 y ya nadie se atreve a llamarlos “cenicienta”. En rugby, la nueva Nations Championship arranca con Irlanda frente a Australia, un banco de pruebas que muchos dentro del vestuario consideran la oportunidad más útil de los próximos dos años.
Pero el latido del día sigue en el Mundial. Francia juega como un equipo destinado a algo grande. México ha roto una cadena de casi cuatro décadas. Noruega no le tiene miedo a Brasil.
La pregunta ya no es quién avanza. La pregunta es: ¿quién se atreve a mirar a estos tres a los ojos en la próxima ronda?





