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Haaland y el dolor de la pérdida del título en la Premier League

El desafío de Manchester City por la Premier League se apagó en una noche tensa en el Vitality Stadium. Un 1-1 contra Bournemouth, un marcador corto pero definitivo, bastó para entregar matemáticamente el título a Arsenal con una jornada aún por disputarse en la campaña 2025-26.

City empujó hasta el final. Erling Haaland, cómo no, apareció tarde para sostener la ilusión de una remontada imposible. Gol, puño al aire, gesto de rabia. Quedaba tiempo para soñar con alargar la pelea un fin de semana más. Pero el gol que necesitaban para seguir con vida nunca llegó. El campeón ya tenía nuevo dueño.

El equipo de Pep Guardiola se queda como subcampeón. Un lugar incómodo para un vestuario acostumbrado a mirar al resto desde lo más alto. Y Haaland no quiso endulzar el golpe.

“Debemos estar enfadados”

En el pospartido, el noruego habló sin rodeos. Nada de consuelos fáciles, nada de paños calientes. Solo una idea: este dolor debe marcar al club.

“Al final, cada partido en la Premier League es difícil. Lo intentamos. No fue suficiente”, dijo a City Studios. Y después, el mensaje que resume su estado de ánimo y el de buena parte del vestuario: “Todo el Club debería usar esto como motivación ahora. Deberíamos estar enfadados, deberíamos sentir fuego en el estómago porque no es suficiente. Han pasado ya dos años, se siente como una eternidad. Vamos a hacer todo lo que podamos, todos los que estemos aquí la próxima temporada, para ganar la liga”.

No es solo frustración. Es una advertencia. Para dentro y para fuera. En un club que ha hecho de la Premier su territorio natural, dos años sin levantar el trofeo se sienten como una anomalía.

El peaje de Wembley

Haaland también apuntó al contexto inmediato: el equipo venía de ganar la final de la FA Cup contra Chelsea en Wembley. Un título más para las vitrinas, pero también un desgaste emocional evidente.

“Nunca es fácil venir aquí, especialmente después de una final contra un equipo realmente bueno”, explicó el delantero. “Las finales siempre son más emocionales, siempre son más difíciles porque automáticamente das más. El calendario es duro. No hay excusas. Pero no es fácil venir a Bournemouth después de jugar en Wembley la final de la FA Cup”.

El City llegó con la copa reciente todavía en la cabeza y en las piernas. La intensidad del fin de semana dejó cicatrices. Sin embargo, ni Haaland ni el vestuario se refugian en el cansancio. El mensaje es claro: no fue suficiente, punto.

Dos títulos… y una sensación de vacío

La temporada de City no se queda en blanco, ni mucho menos. Haaland lo recordó: el club ha levantado la FA Cup y la Carabao Cup. Dos trofeos que en casi cualquier otro lugar se celebrarían durante semanas.

“Todo es relativo; fue mejor que la temporada pasada”, admitió el noruego. “Sentí que todavía podíamos apretar un poco más en la liga, pero se ha acabado. Ganamos dos trofeos, que es importante, pero también queremos la Premier”.

Ahí está la vara de medir. En Manchester City, dos títulos ya no bastan para calmar la sensación de que algo se ha escapado. El estándar lo marca la liga. Y esa, por segundo año consecutivo, se ha ido a otra parte.

El botín personal de Haaland

En medio del desencanto colectivo, Haaland aún persigue un premio individual que subraya su impacto. Con 27 goles en la presente Premier League, el noruego domina con autoridad la carrera por la Bota de Oro del campeonato, camino de lograrla por tercera vez en cuatro años.

Su perseguidor más cercano es Igor Thiago. El delantero de Brentford suma 22 tantos, ocho de ellos desde el punto de penalti. Con solo un partido por disputarse, el margen parece prácticamente definitivo. Salvo una noche absolutamente descomunal del brasileño, el galardón volverá a las manos del ‘9’ de City.

El contraste es evidente: el máximo goleador del país, un ataque aún temible, dos copas en el armario… y, sin embargo, un vestuario que solo habla de lo que falta.

La imagen final en el Vitality lo resume todo: Haaland, cabizbajo tras el pitido, sabiendo que el empate no valía. El noruego ya ha puesto fecha a su revancha: la próxima temporada. La pregunta, ahora, es sencilla y brutal: ¿quién se atreve a apostar contra un City herido y un Haaland con “fuego en el estómago” durante todo un año?