Michael Edwards deja Fenway Sports Group y genera incertidumbre en Liverpool
La arquitectura silenciosa del Liverpool campeón acaba de perder a uno de sus principales ingenieros. Michael Edwards ha presentado su dimisión como chief executive of football de Fenway Sports Group (FSG), poniendo fin a una segunda etapa marcada por la transición post Jürgen Klopp y por un ambicioso proyecto de expansión que nunca llegó a despegar.
FSG confirmó este viernes su salida, después de haber intentado retenerlo. Edwards ya había comunicado en otoño de 2025 su intención de marcharse una vez que considerara asegurado el futuro inmediato del club. Ese momento, entiende él, ha llegado.
Un proyecto global que se quedó a medias
El origen de la ruptura está lejos del césped de Anfield. Edwards regresó en marzo de 2024 con un encargo mucho mayor que el que tuvo como primer director deportivo del club entre 2016 y 2022, etapa en la que se ganó prestigio mundial por su capacidad para construir plantillas campeonas.
Esta vez no volvía solo para gestionar el día a día de Liverpool, sino para pilotar la expansión futbolística de FSG. Multi-propiedad, alianzas estratégicas, una red de clubes conectados: ese era el terreno de juego. De ahí su cargo ligado al grupo y no únicamente al club.
El plan incluía la búsqueda de un segundo club que sirviera como pieza clave de ese modelo. FSG estudió opciones como Getafe y Bordeaux, pero ninguna operación llegó a buen puerto. Sin una adquisición adecuada a la vista, el proyecto se enfrió y el grupo decidió aparcarlo el año pasado. Ese giro dejó el rol de Edwards en una zona gris.
Con un año todavía de contrato, ha optado por marcharse. No se espera que reciba indemnización: la decisión ha sido suya. Y tampoco está claro que FSG vaya a buscar un sustituto directo, porque el puesto se diseñó específicamente a su medida.
“Un privilegio” y un adiós meditado
En su comunicado, Edwards puso el acento en el legado y en la estructura que deja montada:
“Ha sido un privilegio regresar a Fenway Sports Group y Liverpool Football Club en un momento tan importante. Me voy creyendo que Liverpool está en una posición fuerte, con gente sobresaliente, una dirección clara y los cimientos preparados para seguir teniendo éxito”.
Recordó también el componente global que le sedujo para volver: “Cuando regresé, me ilusionaba no solo la oportunidad de ayudar a guiar a Liverpool en un periodo importante de transición, sino también la posibilidad de dar forma a las ambiciones futbolísticas más amplias de FSG. Aunque ese proyecto más amplio evolucionó de forma diferente a como habíamos imaginado, estoy orgulloso del trabajo de nuestro equipo al presentar a la propiedad un amplio abanico de opciones bien desarrolladas para el futuro”.
Su marcha llega después de haber cumplido con la misión principal: supervisar el tránsito de la era Klopp hacia un nuevo ciclo y contribuir, según subraya el propio FSG, al camino que llevó al histórico 20º título de liga inglesa del club.
Mercado estable, cúpula agitada
Sobre el césped, el golpe no será inmediato. El plan de fichajes de este verano está trazado y la operativa diaria del mercado recae en Richard Hughes, actual director deportivo. Desde dentro se insiste en que la salida de Edwards no alterará la hoja de ruta de este periodo de traspasos.
Otra cosa es lo que ocurra después. La estructura de poder en Liverpool se vuelve más frágil justo cuando se acumulan los interrogantes. Hughes, cuyo contrato expira en 2027, está fuertemente vinculado a un posible y lucrativo movimiento hacia Al-Hilal, en la Saudi Pro League.
Su figura no es menor en la reciente historia del club: fue quien tomó la decisión de despedir a Arne Slot y apostar por Andoni Iraola como nuevo entrenador, una maniobra diseñada en tándem con Edwards. Si Hughes decide salir una vez se cierre la ventana de fichajes, el club afrontaría un doble vacío en la cúspide de su estructura deportiva.
Mike Gordon vuelve al frente
Ante este escenario, FSG mira de nuevo hacia una figura ya conocida. Mike Gordon, presidente del grupo y uno de los hombres clave en la modernización del club desde 2011, está llamado a asumir un rol más directo en la gestión del área futbolística tras la marcha de Edwards.
Gordon no escatimó elogios al despedir a su colaborador de confianza: destacó su “juicio excepcional”, su “integridad” y su “compromiso inquebrantable” con la construcción de una organización sólida a largo plazo. Subrayó también que el regreso de Edwards ayudó a “navegar con éxito un periodo significativo de transición” antes de conquistar ese 20º título liguero, un logro al que, remarcó, el ejecutivo contribuyó de forma importante.
FSG asume la pérdida con resignación, pero también con una certeza: el modelo que elevó a Liverpool a la élite europea ha cambiado de manos varias veces en los últimos años y, aun así, el club ha seguido compitiendo al máximo nivel. La pregunta, ahora, es si podrá mantener ese pulso sin el hombre que, desde la sombra, convirtió los planes en estructura y la estructura en títulos.





