pasiondecancha full logo

Neymar y su regreso a la selección de Brasil

La selección de Brasil ya está metida de lleno en el Mundial en Estados Unidos, pero su máximo goleador histórico sigue siendo, por ahora, más tema de conversación que solución en la cancha. Neymar, dueño del récord con 79 goles, apenas se reincorporó esta semana a los entrenamientos colectivos tras una lesión en la pantorrilla derecha. Y ni así le alcanza para entrar en la lista de Carlo Ancelotti.

El delantero de 34 años se perdió el debut, un 1-1 áspero ante Marruecos, y también quedó fuera de la convocatoria para el segundo partido del grupo, este viernes frente a Haití. El mensaje del cuerpo técnico es claro: cero riesgos con el jugador más determinante de la última década… y también el más frágil físicamente en los últimos años.

Mientras tanto, en Brasil, el nombre de Neymar sigue en boca de todos. Incluso del presidente.

Lula se burla: “¡Neymar ni siquiera está jugando!”

Durante una ceremonia en un hospital de Belo Horizonte, un niño mencionó a Neymar. La respuesta de Lula fue un latigazo de ironía:

«¿Neymar? ¡Él ni siquiera está jugando!», soltó el mandatario de 80 años, arrancando risas en la sala.

No se quedó ahí. Con otro golpe de humor, remató que Neymar es “el primer jugador convocado a la selección que trabaja a distancia”, una puya directa al prolongado tiempo del atacante lejos de los partidos oficiales con la canarinha.

Lula lleva varios días en modo bromista desde el empate ante Marruecos. El miércoles, incluso dijo que estaba pensando en fichar a Lionel Messi para que juegue con Brasil. Una exageración, sí, pero que refleja el clima: el país mira al Mundial con ilusión… y con dudas sobre el estado real de su mayor estrella.

Un regreso vigilado al milímetro

Los médicos detectaron a finales de mayo una lesión en la pantorrilla derecha de Neymar. El problema se sumó a una cadena de contratiempos físicos que lo han dejado a medias también con su club, Santos: este año solo ha podido disputar la mitad de los partidos del equipo.

Ancelotti y su cuerpo técnico observan cada paso con lupa. Según la prensa brasileña, la orden es no acelerar nada. Prefieren perderlo en los primeros encuentros a arriesgar una recaída que lo borre de la fase decisiva del torneo.

El miércoles, por fin, hubo una imagen que Brasil esperaba desde octubre de 2023: Neymar entrenando con el resto del grupo. Toques, sonrisas, algún gesto de molestia que todos miran con atención. No hay parte médico alarmante, pero tampoco hay vía libre. De momento, su rol es el de espectador de lujo.

Una convocatoria discutida, un peso imposible de ignorar

Neymar ha sido el eje de las últimas tres campañas mundialistas de Brasil. Su influencia deportiva y simbólica es enorme. Por eso sorprendió a más de uno que Ancelotti lo incluyera en la lista pese a la larga secuencia de lesiones.

La apuesta es evidente: si llega sano a la fase final, puede cambiar un Mundial. Si no, ocupará un lugar que pudo haber sido para un jugador en plenitud. Brasil vive en ese filo.

El calendario no espera. Tras Haití, la selección cerrará la fase de grupos ante Escocia, en Miami, el 24 de junio. Ese partido asoma como el primer escenario realista para ver a Neymar, aunque nadie en el cuerpo técnico se atreve a garantizarlo.

Por ahora, el máximo goleador de la historia de la selección entrena, sonríe, escucha las bromas del presidente y mira a sus compañeros desde la banda. El Mundial avanza. La gran incógnita es si Neymar llegará a tiempo para dejar de ser un tema de conversación y volver a ser lo que Brasil más necesita: una solución en el campo.