PSG y Arsenal luchan por la Champions en Budapest
El sábado, a las 18:00 en el Puskas Arena de Budapest, se apagan todas las excusas. Paris Saint-Germain y Arsenal se mirarán de frente en la final de la UEFA Champions League, con una certeza compartida: ya no son aspirantes, son potencias consolidadas que llegan como campeones de sus ligas y con la temporada entera pendiendo de un solo partido.
Al Jazeera Sport arrancará la previa a partir de las 17:00 GMT, pero el relato de esta final empezó mucho antes. En París, en Londres, en noches de remontadas, goleadas y cicatrices recientes entre ambos.
PSG: del interrogante al rodillo
El vigente campeón aterriza en Budapest con una mezcla curiosa: autoridad en el marcador, dudas en el camino. PSG no arrasó desde el inicio. Terminó 11º en la nueva League Phase de 36 equipos, obligado a pasar por el repechaje para meterse en octavos. Tres puestos por detrás de Manchester City, fuera de las plazas de acceso directo, y con dos derrotas pesadas en el expediente, ante Barcelona y Bayern Munich. Para un defensor del título, aquello sonó a alarma.
Hubo, eso sí, una exhibición que recordó de qué es capaz este equipo: 7-2 a domicilio frente a Bayer Leverkusen en Alemania. Una declaración de fuerza en medio de las dudas.
En los playoffs, PSG sobrevivió primero y arrasó después. Sufrió ante Monaco en un duelo francés resuelto por un estrecho 5-4 en el global. Desde ahí, el conjunto parisino pisó el acelerador: 8-2 en el acumulado frente a Chelsea y un contundente 4-0 total contra Liverpool en semifinales. Dos gigantes ingleses reducidos a víctimas de un ataque que, cuando se enciende, no admite réplica.
La penúltima estación volvió a traer a un viejo conocido: Bayern Munich. En París, 5-4 en un partido desatado, de golpes cruzados y defensas al límite. En Alemania, un 1-1 nervioso, áspero, que selló el billete a la final y confirmó que este PSG ya sabe ganar también desde el sufrimiento, no solo desde el brillo.
Todo esto mientras en casa mantenía su dictadura. Quinta Ligue 1 consecutiva, 12 títulos en las últimas 14 temporadas. El campeonato se decidió en Lens, con un 2-1 que cerró la pelea con una jornada de margen gracias a los tantos de Khvicha Kvaratskhelia e Ibrahim Mbaye. La derrota posterior ante Paris FC, que además les había dejado fuera de la Copa de Francia en enero, molestó por orgullo local, pero no alteró la foto grande: PSG llega a Budapest con un nuevo título bajo el brazo y la ambición intacta.
Arsenal: invicto en Europa, campeón en Inglaterra
Al otro lado, Arsenal llega con un aura distinta: la del equipo que no ha perdido un solo partido en esta Champions. Ocho partidos, ocho victorias en la League Phase, 24 goles a favor y apenas cuatro en contra. Un registro que habla de equilibrio, de una estructura sólida y de una pegada constante.
En las eliminatorias, el cuento fue menos cómodo, más terrenal. Bayer Leverkusen cayó 3-1 en el global en octavos, un cruce controlado pero sin festival. Después, llegaron las victorias mínimas, esas que separan a los buenos de los que compiten por títulos. Sporting de Lisboa en cuartos y Atletico de Madrid en semifinales quedaron atrás por un solo gol de diferencia en la suma de los dos partidos. Arsenal no deslumbró en todos los tramos, pero resistió en todos.
En la Premier League, el premio fue histórico. Tras tres subcampeonatos consecutivos, el equipo de Mikel Arteta por fin dio el salto. Hubo un momento de la temporada en el que los londinenses parecían inalcanzables, pero Manchester City les cazó y llegó incluso a superarles en la tabla en las últimas semanas. Entonces, los de Pep Guardiola se frenaron: empates ante Everton y Bournemouth abrieron de nuevo la puerta. Arsenal no dudó. Recuperó el liderato, se coronó campeón de Inglaterra por primera vez en 22 años y se cobró una pequeña revancha por la derrota ante City en la final de la League Cup. El sueño del triplete se esfumó en los cuartos de final de Copa frente al Southampton de segunda categoría, pero la liga y esta final han cambiado el mapa del club.
La herida reciente: la Champions pasada
El choque tiene cuentas pendientes. PSG levantó su primera Champions la temporada pasada con una actuación arrolladora en la final: 5-0 ante Inter Milan en el Allianz Arena de Múnich. Desire Doue, entonces con 19 años, firmó un doblete y se llevó todos los focos en una noche que cerró décadas de obsesión parisina por el trofeo, tras intentos fallidos incluso con figuras como Lionel Messi y Kylian Mbappé.
Arsenal, mientras tanto, vio su aventura terminada precisamente a manos de PSG en semifinales. En el Emirates, Ousmane Dembele silenció el estadio con un gol en el minuto cuatro del partido de ida. En París, Fabian Ruiz y Achraf Hakimi sentenciaron la eliminatoria. El tanto de Bukayo Saka solo maquilló el 3-1 global. Aquella derrota dejó una marca. Esta final ofrece la oportunidad de borrarla de golpe.
Un historial parejo y una vieja competición
La del sábado será la octava vez que ambos se crucen. El balance está empatado: dos victorias para cada uno y el resto empates. El primer capítulo se escribió en otra era, en la antigua Recopa de Europa, antes de que se fusionara con la Copa de la UEFA para dar lugar a la actual Europa League. Arsenal avanzó entonces con un 2-1 en el global: 1-0 en Londres con gol de Kevin Campbell y 1-1 en París, con tantos de Ian Wright para los ingleses y David Ginola para PSG.
Más reciente queda el 2-0 de Arsenal en la fase de liga de la pasada Champions. Kai Havertz y Bukayo Saka marcaron en el Emirates, ambos en la primera parte. El dato curioso: PSG dominó el juego, con un 65 por ciento de posesión y nueve disparos frente a los seis del conjunto londinense. El resultado, sin embargo, fue para los de Arteta. Una advertencia de lo que puede suceder en Budapest si los parisinos no convierten su control en goles.
El peso de la historia
PSG llega como campeón defensor y con la experiencia fresca de haber roto su techo. Su triunfo ante Inter le convirtió en el segundo club francés en ganar la Champions, después del Marsella de 1993, que derrotó 1-0 al AC Milan. Antes de 2023, los parisinos solo habían alcanzado una final, perdida por 1-0 ante Bayern Munich en 2019.
Arsenal, en cambio, encara su segunda final de la competición. La primera, en 2006, terminó con derrota 2-1 ante Barcelona. El club londinense nunca ha levantado la Orejona, pese a pertenecer a un país que suma 15 títulos en la máxima competición continental, con Liverpool a la cabeza (seis) y Manchester United con tres.
El contexto es claro: PSG defiende corona y estatus; Arsenal persigue su primera noche grande en Europa.
Los partes médicos y las dudas tácticas
En París, las miradas se posan en Ousmane Dembele. El ganador del Balón de Oro tuvo que ser sustituido en el último partido de liga por un problema en la pantorrilla. Fue uno de los pocos titulares que no descansaron pensando en la final, y su estado físico es la gran incógnita. Achraf Hakimi y Lucas Chevalier también arrastran molestias, mientras que Nuno Mendes apunta a estar disponible pese a un golpe reciente.
Si todo va según lo previsto, el once de PSG podría formar con Safonov; Zaire-Emery, Marquinhos, Pacho, Mendes; Neves, Vitinha, Ruiz; Doue, Dembele y Kvaratskhelia. Un equipo cargado de talento entre líneas, con amplitud por fuera y mucha creatividad por dentro.
En Arsenal, la enfermería también condiciona. Jurrien Timber seguirá fuera por una lesión en la ingle que le ha apartado durante ocho semanas. Ben White está definitivamente descartado, un golpe duro en la línea defensiva. Noni Madueke llega tocado por un problema en los isquiotibiales, aunque no se espera que se pierda el partido. Aun así, todo apunta a que Saka le ganará la batalla por el puesto en la banda.
El once previsto de los londinenses: Raya; Mosquera, Saliba, Gabriel, Hincapie; Lewis-Skelly, Rice; Saka, Odegaard, Trossard; Gyokeres. Un bloque reconocible, con la salida limpia desde atrás, el mando de Declan Rice en la medular y la creatividad de Martin Odegaard entre líneas.
Dos campeones, un solo trono
PSG llega como el club que por fin aprendió a ganar Europa. Arsenal, como el que ha vuelto a creer que puede dominarla. Ambos acaban de conquistar sus ligas. Ambos han chocado ya en momentos clave de los últimos dos cursos. Ambos saben que perder esta final dejará un vacío difícil de explicar en vestuarios que han vivido temporadas casi perfectas.
Budapest decidirá si la Champions confirma la nueva era parisina o abre, por fin, el capítulo europeo que la hinchada del Arsenal lleva décadas esperando. No habrá término medio.






