PSG asegura la Ligue 1 con victoria en casa de Lens
En un partido que olía a final de temporada aunque el calendario dijera otra cosa, PSG viajó a Lens con una misión tan simple como brutal: ganar y cerrar matemáticamente la Ligue 1. Nada de especular, nada de esperar tropiezos ajenos. Noventa minutos para convertir un “casi” en una nueva corona.
Lo hizo. Con frialdad, con pegada y con la sensación de que, en Francia, el campeón sigue jugando en otra liga. Victoria por 0-2 ante el segundo clasificado y quinta liga consecutiva asegurada.
Kvaratskhelia silencia Bollaert
El duelo, correspondiente a la jornada 29 aplazada, arrancó con Lens empujado por su estadio y por la única esperanza posible: ganar para alargar la vida del campeonato. El ambiente era de cita grande, de último intento por romper el monopolio parisino.
El golpe llegó pronto y fue quirúrgico. Khvicha Kvaratskhelia, una vez más, demostró por qué se le considera uno de los atacantes más decisivos de Europa. Un destello, un remate preciso y el silencio cayó sobre la grada local. PSG había encontrado el resquicio y no pensaba soltarlo.
Lens no se rindió. Se lanzó a por el empate, obligado por la tabla y por el orgullo. Cada ataque era una cuenta atrás contra el título, cada llegada un intento desesperado por sostener la intriga hasta la última jornada.
Safonov, el muro que sostuvo la corona
Ahí apareció Matvey Safonov. El guardameta firmó una actuación de campeón. Cuatro paradas de altísimo nivel, de esas que no sólo evitan goles, sino que desinflan a un rival entero.
Lens apretó, acumuló presencia en campo contrario y se negó a bajar los brazos. Pero cada vez que el balón buscó la red, se topó con Safonov. Su seguridad bajo palos sostuvo a un PSG que, con el marcador a favor, jugó con la madurez de quien se sabe superior y no necesita exponerse más de la cuenta.
El tiempo corría a favor del visitante. El título, también.
Mbaye pone la firma final
Cuando el encuentro ya miraba al añadido y Lens volcaba todo lo que le quedaba, llegó el golpe definitivo. Ibrahim Mbaye, la joven perla parisina, apareció en el tiempo de descuento para cerrar la noche.
Gol en el descuento, 0-2, celebración contenida pero elocuente. No era sólo un triunfo; era la confirmación oficial de algo que el campeonato venía insinuando desde hace meses: PSG, otra vez campeón.
El tanto de Mbaye no sólo mató el partido. Simbolizó el relevo generacional dentro de un proyecto que no deja de renovarse sin perder el hambre.
Un título que rompe su propia historia
Este trofeo no es uno más en la vitrina del Parc des Princes. Con esta Ligue 1, PSG encadena cinco títulos consecutivos y supera su propio récord de cuatro ligas seguidas, aquel ciclo entre 2012 y 2016 que ya parecía difícil de igualar.
El dominio bajo el paraguas de Qatar Sports Investments alcanza cifras casi irreales: 12 títulos de liga en 15 temporadas desde su llegada en agosto de 2011. Tres campeonatos se les han escapado en ese periodo; todos los demás llevan su nombre.
En el cómputo global, PSG ya suma 14 campeonatos de la máxima categoría francesa y se despega aún más de un histórico como Saint-Étienne, al que aventaja ahora en cuatro ligas. Las estadísticas no dejan espacio a la duda: el poder en Francia tiene acento parisino.
Desde el desembarco catarí, sólo tres clubes han logrado interrumpir la hegemonía: el Montpellier de Olivier Giroud en 2012, el Mónaco de un joven Kylian Mbappé en 2017 y el Lille de 2021. Tres excepciones en década y media. El resto, un monólogo.
Esta racha actual de cinco ligas seguidas sugiere algo inquietante para el resto: la distancia no se acorta, se ensancha.
La Ligue 1 no se detiene
El título está decidido, pero el campeonato aún hierve por debajo. PSG y Lens tienen ya asegurado su billete para la nueva fase de liga de la próxima Champions League, con 76 y 67 puntos respectivamente.
Detrás, la pelea es feroz. Lille marcha tercero con 61 puntos, Lyon acecha con 60 y Rennes se mantiene en la discusión con 59. Un solo tropiezo puede costar Europa, un acierto puede cambiar el mapa del verano.
Mientras el resto se pelea por posiciones y futuro continental, PSG abandona Lens con otra liga en el bolsillo y una pregunta inevitable sobrevuela el país: quién, y cuándo, será capaz de romper de verdad este imperio.





