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Rangers: Inauguración de la temporada bajo McInnes

La temporada pasada, Manny Fernandez se ganó rápido un lugar en el corazón de Ibrox. Central imponente, salida limpia, serenidad con la pelota y presencia intimidante en las dos áreas. Un “Rolls Royce” de zaguero, como se ha dicho más de una vez. Pero hasta los autos de lujo patinan si el conductor se descuida. Y en el caso del francés, esas pequeñas desconexiones mentales siguen siendo la mancha en un currículum casi impecable.

Con Derek McInnes ahora al mando, esos despistes ya no son un simple detalle. Son un riesgo. El nuevo técnico no es precisamente tolerante con las florituras innecesarias en zonas sensibles del campo, y un par de giros tipo Cruyff en la frontal propia pueden convertir la paciencia del entrenador en furia. Fernandez se mueve por una carretera peligrosa: o elimina ese lado temerario de su juego, o conocerá de cerca el enfado de su jefe.

Un mercado acelerado y un plantel aún incompleto

Rangers ha fichado a medio equipo. O al menos así lo parece. Centrocampistas por doquier, competencia feroz por cada puesto, un vestuario prácticamente nuevo. Y aun así, la sensación es que faltan piezas clave.

El equipo echa en falta ese futbolista con chispa, el que rompe un partido con una acción distinta. La lesión en el hombro de Thelo Aasgaard en el último amistoso ante West Ham encendió las alarmas y dejó al descubierto la fragilidad de la plantilla en las bandas. El noruego se ha recuperado a tiempo y apunta a uno de los costados, con Djeidi Gassama en el otro, pero la dirección deportiva sabe que no puede quedarse ahí.

Tampoco está resuelto el relevo de Tuur Rommens ni el rompecabezas de los extremos en ambos perfiles. Todo esto, en medio del clásico laberinto del fútbol escocés: la necesidad de llegar finos a las previas europeas, que son vitales para las arcas del club, obliga a cerrar operaciones a toda velocidad, casi desde que se abre la ventana. Mientras, los equipos de las grandes ligas europeas se permiten el lujo de ir despacio, de mirar, comparar y elegir el momento perfecto para lanzarse a por un perfil tipo Nico Raskin.

Ese desequilibrio también se nota en casos como el de Mikey Moore. Tottenham no tiene ninguna prisa por decidir si lo devuelve a Govan. Antes querrá verlo en pretemporada y, si hace falta, preparar otro desembolso millonario por objetivos más rutilantes como Savinho. Así están las reglas del juego.

McInnes, incomodidad como método

Derek McInnes sabe lo que significa ganar con la camiseta de Rangers. En los años 90 lo levantó casi todo en Ibrox y ahora quiere importar aquella mentalidad a un vestuario que, en los últimos tiempos, ha vivido bajo la sospecha de no dar la talla en los momentos decisivos.

Su mensaje es claro: si los jugadores se sienten cómodos, algo va mal. Quiere un grupo permanentemente exigido, incómodo, obligado a responder a un listón que no baja. Y esa tensión se notará desde el primer día. El estreno liguero no concede margen para la relajación.

McInnes, además, estará en la banda tras apelar la sanción de cuatro partidos que arrastraba por sus declaraciones al final de la pasada temporada cuando dirigía a Hearts. Tendrá que medir cada gesto: Nick Walsh será el árbitro, con Calum Spence y Jonathan Bell en las bandas, Peter Stuart como cuarto oficial y Steven McLean al frente del VAR, asistido por Gary Hilland.

Naderi, el “tapado” del ataque

En la previa se ha hablado mucho de Lawrence Shankland y de cómo encajará su nuevo capitán en el dibujo junto a Youssef Chermiti. Pero hay un nombre que se resiste a quedar en segundo plano: Ryan Naderi.

El alemán llegó en enero desde Hansa Rostock, por una suma importante para un delantero procedente de la tercera categoría de su país. Venía de ser la referencia ofensiva en la costa norte y, en sus primeros partidos de azul, dejó claro por qué. Altura para dominar en las dos áreas, trabajo incansable, presión alta, carreras tras balones que parecían perdidos. Un estilo que recuerda al de Kenny Miller cuando compartía delantera con Kris Boyd.

Las lesiones frenaron esa irrupción y lo relegaron al papel de actor secundario. Ahora, en el primer once liguero de McInnes, Naderi aparece como titular por delante de Chermiti y Bojan Miovski, ambos en el banquillo, ansiosos por entrar. Si, como se espera, el técnico apuesta por un doble nueve con los dorsales 9 y 7 en punta, el alemán sabe que deberá aprovechar cada minuto para no volver a quedar a la sombra. Más aún ante un rival al que ya le marcó la temporada pasada.

Un once nuevo, una vieja sensación

El telón cayó hace nada con Danny Rohl y aquel partido intrascendente ante Falkirk. Hoy, el escenario es otro. McInnes ocupa el banquillo, el vestuario ha sido desmontado y reconstruido, y Lawrence Shankland saldrá al frente del equipo como nuevo capitán en Tannadice. Dundee United será el primer examen serio para un Rangers que ya suma ocho caras nuevas.

Olwethu Makhanya, central sudafricano procedente de Philadelphia Union, fue el último en llegar, presentado el jueves en Ibrox. Tendrá que esperar: todo indica que el eje de la zaga lo ocuparán el cedido de Atalanta, Ben Godfrey, y el ya mencionado Emmanuel Fernandez. Por detrás de ellos, un fichaje de peso: Ivor Pandur, portero de 6 millones de libras, se perfila como heredero de Jack Butland por delante de Liam Kelly.

En los laterales, el paisaje es más reconocible para la grada: Dujon Sterling y Tuur Rommens deberían partir de inicio. Por dentro, Dan Neil y Cammy Devlin formarán el motor del equipo, dos refuerzos que llegan desde Sunderland y Hearts con la obligación tácita de convencer desde el primer día.

En las bandas, la situación es más delicada. Aasgaard acortó sus vacaciones tras el Mundial para pelear por un lugar y, con el club todavía rastreando el mercado en busca de extremos, podría ganarse la titularidad en la izquierda. Mohamed Diomande asoma como opción para el costado derecho.

Y arriba, la gran cuestión. McInnes necesita encajar a Shankland y Chermiti en el mismo once. La solución que se dibuja es un 4-4-2 con Shankland en un rol algo más retrasado, bajando a recibir, conectando con los mediocampistas, mientras su compañero se clava en el área. Una apuesta valiente para el primer día.

Un déjà vu peligroso

La escena recuerda demasiado al inicio del curso pasado: nuevo entrenador, plantilla renovada tras un final decepcionante, ilusión desbordada y un estreno lejos de casa cargado de trampas. Entonces, el equipo de Russell Martin no pasó del empate en Fir Park ante un Motherwell dirigido por otro debutante, Jens Berthel Askou, también en plena reconstrucción. El resultado dejó un sabor amargo que costó semanas borrar.

La pregunta vuelve a flotar en el ambiente: ¿está este nuevo Rangers preparado para no repetir el mismo guion? El club vende la idea de un amanecer distinto. McInnes exige incomodidad, intensidad y cero concesiones. La afición, cansada de promesas, quiere hechos.

A las 20:00, en Tannadice, se sabrá si este amanecer es realmente nuevo o si, una vez más, solo parece uno más de esos falsos amaneceres que tanto pesan en la memoria de Ibrox.

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