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Rodri aconseja a Yamal antes del partido contra Francia

España se asoma a la semifinal del Mundial con la sensación de estar ante un punto de inflexión. Francia espera al otro lado, seria, compacta, acostumbrada a estos escenarios. Y en el centro del foco, otra vez, aparece Lamine Yamal. Talento descomunal, impacto inmediato, pero también una exigencia interna que, según su capitán, empieza a rozar la ansiedad.

Rodri no lo esconde. Ni quiere hacerlo.

“El chico tiene que calmarse un poco, esa ansiedad que a veces tiene por demostrarse”, explicó el mediocentro en la zona mixta tras la clasificación de España. No son palabras de reproche, sino de guardián del vestuario. De quien ve de cerca cómo el joven fenómeno vive cada acción como si fuera la última.

El capitán lo define con precisión: “Es un jugador muy importante para nosotros por lo que hace con y sin balón, y es muy inteligente. Es verdad que tiene 19 años y que tenemos que tranquilizarlo en ciertos momentos del partido”. Ahí está la clave: gestionar la electricidad sin apagarla.

Un genio sin gol… de momento

Las cifras ya le han reservado un hueco en la historia: Yamal es el futbolista europeo más joven en alcanzar 10 victorias en grandes torneos. Pero el ruido no viene por ahí. Llega por los goles que no han caído todavía en este Mundial.

Arribó tocado físicamente, sin estar al cien por cien, y eso se ha notado. No ha podido replicar de forma constante el brillo que muestra con el Barcelona en La Liga, donde vive pegado al área rival, encarando, desequilibrando, finalizando. Con España, en cambio, a menudo se le ve lejos del área, aislado, obligado a bajar demasiado para entrar en juego.

No le inquieta. Al menos, no de puertas afuera.

“Si ganamos el Mundial, creo que nadie se va a acordar de cuántos goles marqué o de cuántos no marqué”, lanzó el propio Yamal, desafiante, ante las críticas. “Si ganamos, vamos a estar todos contentos, es lo único que quiero”.

El extremo sabe que su peso no se mide solo en remates. “Sé que con mi movimiento atraigo a muchos rivales; puedo crear espacio para un compañero. Cualquier cosa que pueda hacer para ayudar, incluso si no toco el balón en una jugada, será algo positivo”, detalló. Y dejó un dardo a la obsesión estadística: “Creo que todo el mundo está obsesionado con marcar goles, y ganamos la Eurocopa con un solo gol mío”.

El mensaje es claro: el fútbol de Yamal no cabe en una columna de goles y asistencias.

De sorpresa a pilar del vestuario

Rodri ve otra transformación, menos visible para el gran público, pero igual de decisiva: la mental. Yamal ya no es la irrupción que descolocó a todos en la Eurocopa 2024. Ahora es un fijo. Un peso pesado en clave futbolística, pese al DNI.

“Es un jugador que ya mostró su madurez en la Eurocopa”, recordó el centrocampista. “Y ahora que tiene dos años más, ya no te sorprende tanto lo que puede hacer a su edad”. No lo dice cualquiera: lo dice el hombre que marca el ritmo de esta selección.

El capitán no maquilla la realidad: aún hay camino por recorrer. “Tiene margen de mejora en la lectura del juego, algo completamente normal para su edad, pero ya sabemos el nivel al que está”, subrayó. El reto no es que brille; eso ya lo hace. El reto es que elija siempre bien cuándo, dónde y cómo.

Rodri también desvela su papel en la formación del joven: “Soy el que siempre le dice que siga, que no pare de jugar si no le pitan falta”. Una frase que retrata a Yamal: vertical, insistente, a veces demasiado pendiente del árbitro, pero sobre todo, receptivo. “Es un chico que escucha, que quiere aprender y, sobre todo, que pone un ejemplo real con su actitud”, añadió la estrella del City.

Dentro del grupo, el discurso es nítido: talento sí, pero sostenido por una ética de trabajo que ya no corresponde a un adolescente.

Sin miedo a Francia, con la memoria muy fresca

Llega Francia. Llega el examen que separa a los aspirantes de los campeones. Y ahí, Yamal se planta sin temblar. Nada de complejo, nada de reverencias innecesarias.

El extremo se agarra a la memoria reciente. España ha ganado los dos últimos duelos ante el equipo de Didier Deschamps. Y eso, en un vestuario, pesa. Refuerza el mensaje de que La Roja no tiene por qué mirar hacia arriba cuando ve la camiseta azul.

Para él, no hay espacio para el miedo. Ni para los fantasmas históricos. El martes, insiste, España saldrá al campo con la convicción de que puede mandar otra vez.

Rodri, sin embargo, introduce matices. Sabe que el escenario ha cambiado. El capitán recuerda el 5-4 de la Nations League, aquel partido loco en el que España llegó a ir 5-1 arriba. Pero se niega a convertirlo en referencia.

“No podemos dejar que ese partido de la Nations League, que terminó 5-4 después de ponernos 5-1, nos distraiga de la realidad de dónde estamos ahora: en un Mundial”, advirtió. El mensaje va dirigido a todos: plantilla, entorno, afición.

Para él, este cruce tiene otra naturaleza. “Los partidos de Mundial son otra cosa; no creo que vaya a ser ni de lejos tan abierto, y no espero que tengamos tantas ocasiones”, avisó. El capitán dibuja un guion distinto: “Nos vamos a enfrentar a una Francia mucho más sólida, difícil de romper, así que espero un partido que vaya en otra dirección”.

Más tensión, menos espacios, cada error con precio de final.

En ese tablero apretado, donde un detalle puede cambiar un torneo, España necesitará al mejor Yamal. No solo al regateador eléctrico, sino al futbolista que sepa respirar hondo cuando el partido se estreche, que entienda cuándo acelerar y cuándo enfriar. El chico al que Rodri pide calma tiene en sus botas algo más que un pase a la final: la posibilidad de demostrar que ya no es solo promesa, sino jugador de partidos que marcan épocas.