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Roy Keane critica la arrogancia inglesa tras la derrota ante Argentina

La derrota ante Argentina en semifinales del Mundial ha abierto en Inglaterra un debate tan viejo como recurrente: expectativas desmedidas, autocrítica feroz y una sensación de tragedia nacional cada vez que el equipo se queda corto. En medio del ruido, Roy Keane volvió a hacer lo que mejor sabe: ir directo al hueso.

De Atlanta al huracán mediático

El contexto es conocido. Inglaterra se adelantó en Atlanta con un gol de Anthony Gordon y acarició la final. Control, oficio, la sensación de que el plan funcionaba. Pero Argentina no perdona. Enzo Fernández y Lautaro Martínez voltearon el marcador en la recta final y enviaron al equipo de Lionel Scaloni a su segunda final mundialista consecutiva.

Para Inglaterra, otro mazazo. Otro “casi”. Y, como tantas veces, el foco se giró de inmediato hacia el seleccionador. Thomas Tuchel, fichado precisamente por su historial de ganador, amaneció convertido en diana nacional. Columnas demoledoras, tertulias inflamadas, redes sociales incendiadas. El tono, más que de decepción, era de escándalo.

El tuit de Crouch que encendió la mecha

En ese clima se situó Peter Crouch, también presente en el programa junto a Gary Neville e Ian Wright. El exdelantero confesó su sorpresa por la virulencia del entorno tras la eliminación y recordó un tuit —ya borrado— que publicó nada más caer ante Argentina.

En ese mensaje, Crouch expresaba su tristeza por la eliminación, pero también admiración por el equipo de Lionel Messi y orgullo por el papel de Inglaterra en el torneo. Hablaba de “héroes” emergentes y de la “experiencia” de haber presenciado de cerca a una Argentina dura, competitiva, liderada por un Messi tan genial como combativo.

La respuesta que recibió fue furibunda. Insultos, reproches, acusaciones de conformismo. Para Keane, ese aluvión decía más de la hinchada y de ciertos analistas que del propio Crouch.

Keane, sin filtro: “¿Por qué piensan que deben ganarlo?”

El irlandés no se anduvo con rodeos. En su intervención, atacó de frente lo que definió como una vieja y persistente “arrogancia” del fútbol inglés, alimentada tanto por aficionados como por parte del entorno mediático.

Recordó un dato incómodo: el Mundial se disputa desde hace casi un siglo, se han jugado 23 ediciones y Inglaterra solo ha levantado el trofeo una vez. Una realidad fría que choca con la narrativa habitual de “obligación” de ganar cada torneo.

Para Keane, caer en semifinales ante una potencia como Argentina no es una catástrofe deportiva ni una humillación histórica, sino un desenlace duro pero perfectamente posible en la élite. “Compiten, se quedan cortos, eso es el deporte”, vino a decir. Sin paños calientes, pero también sin dramatismo impostado.

Una selección fuerte, un margen mínimo

Nadie discute que esta Inglaterra llegaba con una de las plantillas más completas de su historia reciente. Un grupo que muchos veían preparado para ir hasta el final. Keane no niega ese potencial, pero insiste en el matiz clave: en este nivel, el margen entre la gloria y la caída es mínimo.

Un gol tardío, un detalle defensivo, una decisión en segundos. Argentina encontró la manera de castigar y avanzar. Inglaterra, no. Para el irlandés, eso no convierte la campaña en un fracaso monumental, ni justifica el linchamiento público al cuerpo técnico y a los jugadores.

La cuestión que deja en el aire es otra, mucho más incómoda para el entorno inglés: ¿está el país dispuesto a ajustar sus expectativas a la realidad del fútbol moderno, o seguirá tratando cada semifinal perdida como si fuera el fin del mundo?