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Shearer sorprendido por la salida de Howe: el impacto en Newcastle

En Newcastle la noticia ha caído como un trueno en pleno verano. Eddie Howe se marcha a tres semanas del inicio de la nueva temporada y hasta Alan Shearer, voz autorizada absoluta en Tyneside, se confiesa descolocado.

Hablando para Betfair, el máximo goleador histórico del club no escondió su sorpresa ante la decisión del técnico de dejar el banquillo de St James’ Park tras casi cinco años al mando.

“Estoy muy, muy sorprendido con la noticia de que Eddie Howe se va de Newcastle”, admitió Shearer. “Supongo que es un momento extraño, con tres semanas por delante hasta que arranque la nueva temporada”.

No es solo la fecha. Es el contexto. Es la sensación de que algo se ha roto justo cuando el proyecto parecía consolidado.

Gratitud a un técnico que cambió la historia reciente

Shearer dejó claro que, más allá de la perplejidad por el desenlace, la figura de Howe queda grabada a fuego en la memoria del club. Cuando llegó en 2021, el equipo coqueteaba peligrosamente con el descenso. Hoy se marcha como el entrenador que devolvió orgullo, títulos y noches europeas a una grada acostumbrada al sufrimiento.

“Lo que diría es gracias. Gracias a Eddie por lo que nos ha dado”, subrayó el exdelantero. “Me dio mi mejor día como aficionado de Newcastle con aquel día en Wembley. Nos ha dado noches increíbles en la Champions League que nunca vamos a olvidar”.

Howe rompió una sequía de 70 años sin grandes trofeos al conquistar la Carabao Cup en 2025. Antes de eso, estabilizó un vestuario al borde del abismo, levantó al equipo en la tabla, impulsó fichajes de nivel y devolvió al club a finales que parecían patrimonio del pasado.

“Creo que el trabajo que hizo fue increíble, por cómo estaba el club cuando llegó, con una amenaza real de descenso”, recordó Shearer. “Calmó las aguas. Luego nos hizo escalar en la liga. Luego trajo jugadores maravillosos. Nos llevó a una final; la perdimos, pero luego nos devolvió allí otra vez y nos dio el día que tanto habíamos anhelado”.

La conclusión del ídolo es tan sencilla como contundente: “Pase lo que pase ahora, los Geordies siempre estaremos agradecidos por lo que nos dio aquel día”.

Un vestuario en fuga y un club bajo sospecha

La salida de Howe no llega sola. Llega en medio de un goteo de estrellas que enciende todas las alarmas entre la afición. Y Shearer no disimula su preocupación. El relato es duro: el equipo que aspiraba a asentarse en la élite vuelve a ver cómo sus mejores piezas se marchan una tras otra.

“No creo que tenga buena pinta lo que está pasando ahora mismo en Newcastle”, advirtió. “Estamos vendiendo a todos nuestros mejores jugadores. Los aficionados están viendo irse a [Alexander] Isak, están viendo irse a [Sandro] Tonali, están viendo irse a [Anthony] Gordon”.

La sombra se alarga inevitablemente sobre Bruno Guimarães, uno de los grandes activos del proyecto. Shearer lo ve con crudeza, desde la lógica del futbolista que mira alrededor y hace cuentas.

“Mi intuición es que probablemente sea solo cuestión de tiempo que Bruno se vaya”, deslizó. “Porque mirará lo que está pasando con todos esos jugadores y mirará lo que está pasando con Eddie y pensará: ‘Bueno, desde un punto de vista personal, supongo que yo seré el siguiente’”.

Ese es el golpe más duro: no solo se va el entrenador que cambió el rumbo, también se resquebraja el núcleo de talento que había devuelto a Newcastle al escaparate europeo.

Jaissle en el horizonte y una advertencia clara

En medio del terremoto, los focos apuntan ahora al posible relevo. Los informes sitúan al técnico de Al-Ahli, Matthias Jaissle, como principal candidato para ocupar el banquillo. Tiene 38 años, ha ganado en Austria y ha trabajado en Arabia Saudí. El salto, sin embargo, sería gigantesco.

Shearer pide calma con el alemán antes de que pise siquiera el norte de Inglaterra.

“Creo que tenemos que tener cuidado, si ese es el caso, de no cargar contra él”, avisó. “Está claro que es muy joven e inexperto. La Premier League es una bestia de liga. Es un reto enorme para cualquiera venir y tomar el relevo después de lo que ha hecho Eddie”.

No es un aviso gratuito. Es la constatación de que el listón ha quedado muy alto y de que el entorno, ahora mismo, hierve. Cualquier paso en falso podría incendiar aún más un club ya agitado por ventas, dudas y un cambio traumático en el banquillo.

El deseo de Shearer: bajar el ruido

Entre tanta incertidumbre, el mensaje final de Shearer va directo al corazón del problema: Newcastle necesita paz. Necesita un plan reconocible. Necesita dejar de mirar cada semana al mercado para preguntarse quién será el próximo en salir.

“Lo que me gustaría es estabilidad”, sentenció. “Me gustaría retener a nuestros mejores jugadores, pero entiendo, y lo comprendo desde su punto de vista ahora, que estarán mirando la situación y pensando: ‘Un momento, ¿qué está pasando en este club de fútbol?’ Y lo entiendo”.

Esa es la fotografía actual: un icono que pide calma, una afición que se siente traicionada por las salidas y un banquillo vacío que, hace nada, era el símbolo del renacimiento. La pregunta ya no es solo quién será el próximo entrenador de Newcastle, sino cuánto tiempo tardará el club en volver a parecerse al que Eddie Howe construyó.

Shearer sorprendido por la salida de Howe: el impacto en Newcastle