Achraf Hakimi y su papel clave en el PSG de Luis Enrique
Achraf Hakimi, entre París, Milán y Budapest: el soldado de Luis Enrique que se prepara para otra noche histórica
En el París de Luis Enrique ya no mandan las individualidades. Lo cuenta alguien que vive el vestuario desde dentro y que ha sentido el cambio en primera persona: Achraf Hakimi. El lateral marroquí, uno de los termómetros competitivos del equipo, no duda al describir el impacto del técnico asturiano en el PSG.
“Luis Enrique? Ha cambiado todo en el PSG. Desde que llegó, todos hemos cambiado la mentalidad: ahora somos un equipo, jugamos los unos para los otros, corremos los unos por los otros, somos una familia”, explica el defensor en declaraciones a Sky Sport. No es una frase de compromiso. Es casi un manifiesto de vestuario.
El PSG de Luis Enrique, de la colección de títulos a la cultura de equipo
Bajo el mando del entrenador español, el club parisino ha encadenado tres Ligue 1 consecutivas y ha levantado la Champions League 2024-25. Y todavía hay más en juego: una segunda corona europea está al alcance de la mano con la final ante Arsenal en Budapest asomando en el horizonte.
Hakimi pone palabras a esa transformación invisible que sostiene los títulos: “Jugando así, todo se hace más fácil. Soy afortunado de estar en este equipo, con estos compañeros y con este entrenador. Él cambió mi mentalidad y mi forma de estar en el campo. Me ha hecho mejor futbolista y mejor hombre”. No habla solo de táctica. Habla de pertenencia.
El mensaje encaja con la imagen que el PSG ha proyectado en esta era: menos brillo individualista, más estructura, más solidaridad. Un equipo que corre junto. Y que, cuando acelera, suele arrasar.
Dudas disipadas: el “todo listo” de Luis Enrique
La gran preocupación en París en las últimas semanas se llamaba precisamente Achraf Hakimi. Una lesión ante Bayern Múnich encendió las alarmas. Un PSG sin su lateral derecho titular pierde profundidad, pierde agresividad, pierde un arma clave en ambos costados del campo.
Luis Enrique se encargó de apagar cualquier temor en rueda de prensa. Directo, sin dramatismos: “Todos están listos. Todos llegan de una manera diferente. Pero será una semana con muchos cambios, días de descanso y mucho entrenamiento para preparar los pequeños detalles ofensivos y defensivos. El resto es el sol en París y Budapest”.
Mensaje claro: Hakimi viaja, Hakimi juega, Hakimi está. Un alivio gigantesco para un equipo que necesita su despliegue físico y su lectura del juego en una final que se prevé de alta exigencia ante un Arsenal feroz en transición.
Los números del marroquí esta temporada respaldan la sensación que deja en el campo: tres goles y nueve asistencias en 31 partidos. En total, con la camiseta del PSG, ya suma 28 tantos y 44 pases de gol en 206 encuentros. Cifras de extremo, desde el lateral. Cifras de futbolista que altera partidos.
“Estar otra vez en la final es muy bonito, pero…”
La final de Budapest no es una más en el calendario de Hakimi. Es, posiblemente, el partido más grande de su carrera en este momento. Lo sabe y lo verbaliza sin esconder la carga emocional: “¿Estar de nuevo en la final? Creo que es un logro muy bonito. No fue un camino fácil y estamos orgullosos de haber llegado otra vez al final de la competición”.
Luego, rompe cualquier tentación de complacencia con una frase que resume el tono del vestuario: “Pero ahora no debemos perder el foco porque Arsenal es un rival realmente fuerte”. Ni una concesión a la euforia. Ni una palabra de más. Solo respeto y concentración.
El PSG llega a la cita con la experiencia reciente de haber levantado ya la Champions con este núcleo y este entrenador. Arsenal llega con el hambre de quien quiere volver a la cima continental. El margen de error será mínimo. Y en ese margen, Hakimi suele ser determinante.
Inter en el corazón, Europa en la cabeza
Mientras se prepara para la gran noche europea, Hakimi no olvida de dónde viene. Su carrera en la élite se disparó en Italia, con un paso brillante por el Inter al que llegó procedente del Real Madrid en septiembre de 2020. Un año después, en julio de 2021, el PSG pagó alrededor de 68 millones de euros para llevárselo a París.
La conexión con el club nerazzurro sigue intacta. Tras los recientes títulos del Inter en Serie A y Coppa Italia, el lateral no escondió su alegría: “Sí, soy interista y estoy muy feliz por el campeonato y la Coppa Italia”, confesó. No son palabras ligeras para un futbolista que hoy viste otros colores.
Mantiene, además, vínculos personales muy vivos con antiguos compañeros: “¿Si he hablado con alguien? Escribí a Lautaro, me llevo muy bien con él”. Entre París y Milán, el teléfono de Hakimi sigue siendo un puente de afecto y respeto.
Su corazón guarda ese rincón especial para el Inter y para la ciudad de Milán. Pero su presente es otro. Su prioridad absoluta, ahora mismo, tiene una sola dirección: levantar otra Champions con el PSG en Budapest.
En una final donde cada detalle cuenta, el lateral que se siente interista, que se hizo grande en Italia y que se ha reinventado bajo Luis Enrique, se presenta como una de las grandes claves. La pregunta ya no es qué ha cambiado Hakimi con el PSG, sino cuánto puede cambiar Hakimi la historia reciente del club en una sola noche.





