Cabo Verde avanza a octavos tras empate histórico
Cabo Verde ya no es solo el cuento simpático del torneo. Es una realidad que desafía la lógica del fútbol mundial. La selección debutante en un Mundial se metió en octavos de final tras un 0-0 de alta tensión ante Arabia Saudí en Houston, un resultado que, combinado con el 1-0 de España sobre Uruguay en Guadalajara, le abrió de par en par la puerta de la historia.
El premio es tan gigantesco como improbable: Lionel Messi y la campeona vigente, Argentina, les esperan en Miami el 3 de julio.
Para un país insular de poco más de 500.000 habitantes, es mucho más que un partido. Es un hito.
Un grupo de hierro… con un intruso inesperado
Cabo Verde aterrizó en el torneo como selección número 67 del ránking. Sobre el papel, destinada a sufrir en un Grupo H con España, Uruguay y Arabia Saudí. Sobre el césped, el guion voló por los aires.
Primero, un 0-0 heroico ante la campeona de Europa, España, sostenido por un guardameta de 40 años, Vozinha, que firmó una actuación memorable en el debut mundialista de su país. Después, un 2-2 valiente frente a la dos veces campeona Uruguay, que mantuvo viva una opción de clasificación que parecía ciencia ficción.
La última jornada llegó con el grupo comprimido. España, que acabaría líder con siete puntos, se jugaba el primer puesto contra Uruguay en Guadalajara. En Houston, Cabo Verde y Arabia Saudí, ambas aún con vida, se medían por el billete restante. Los caboverdianos arrancaron la noche con dos puntos; los saudíes, también. Solo uno podía salir sonriendo. O ninguno.
Rotaciones, nervios y un héroe que se mantiene
Con la historia llamando a la puerta, el seleccionador Bubista agitó el once: cambió a la mitad de sus titulares, parte por necesidad, parte por gestión de esfuerzos. Pero hubo una pieza intocable. Vozinha volvió a ocupar la portería. El hombre que había levantado un muro ante España seguía siendo el faro de un equipo que se negaba a despertar del sueño.
Cabo Verde entró mejor en el partido. Más suelto, más decidido, con la sensación de que entendía mejor el contexto que su rival. Arabia Saudí, golpeada anímicamente por el 4-0 encajado ante España tras el 1-1 inicial con Uruguay, parecía más pendiente de no equivocarse que de mandar.
El primer golpe serio lo sufrió el conjunto saudí en el minuto 33: Hassan al-Tambakti, uno de sus defensores más experimentados, tuvo que abandonar el campo en camilla. Un mazazo en plena batalla por la clasificación.
Noticias desde México y una grada que hace cuentas
Mientras en Houston el partido se cocinaba a fuego lento, en Guadalajara llegó el gol de España justo antes del descanso. La noticia cruzó fronteras en segundos. La reacción fue inmediata: ovación de los aficionados caboverdianos en las gradas texanas. Ese tanto dejaba a Uruguay contra las cuerdas… y a Cabo Verde, en ese instante, dentro de octavos.
Sobre el campo, Willy Semedo rozó el gol con un disparo que se marchó no demasiado lejos del poste saudí. Fue un aviso, más que una ocasión clara, en una primera parte marcada por la tensión y el cálculo. Ninguno de los dos equipos quería cometer el error que los dejara fuera. Pero, a los puntos, Cabo Verde mandaba.
Al descanso, el escenario era claro: con el 0-0 en Houston y la ventaja española en México, Cabo Verde eliminaba a Uruguay y se colaba en la siguiente fase.
El partido se rompe y Cabo Verde se suelta
La segunda parte arrancó con una oportunidad que pudo cambiarlo todo. Minuto 48. Jamiro Monteiro se plantó con una ocasión inmejorable, muy cerca de la portería. Tenía el gol de la clasificación en las botas. Su remate, sin embargo, salió blando, fácil para el guardameta saudí. Un suspiro colectivo recorrió la grada caboverdiana.
Lejos de hundirse, el equipo de Bubista dio un paso adelante. Kevin Pina probó desde lejos con un disparo que se marchó silbando junto al arco. Cada intento caboverdiano llevaba un mensaje: no estaban ahí solo para resistir. Querían ganar.
El reloj empezó a pesar. Entraron en el último cuarto de hora con el marcador intacto y los nervios al límite. Arabia Saudí, obligada a buscar el triunfo para no depender de milagros, necesitaba creatividad, cambio de ritmo, colmillo. No lo encontró. Le faltaron ideas justo cuando más las necesitaba.
Un punto de oro… y la sensación de que pudo ser más
En el minuto 75 apareció el otro portero, Mohammed al-Owais, para mantener con vida a los saudíes. Laros Duarte conectó un remate que olía a gol, pero el guardameta respondió con una parada clave. Fue la intervención que mantuvo a Arabia en el partido, aunque no en el torneo.
Lo llamativo es que, pese a que el empate clasificaba a Cabo Verde, no se encerró. No se aculó en su área ni se limitó a despejar balones. Con el paso de los minutos, fueron ellos quienes parecían más cerca del gol, quienes manejaban mejor los tiempos, quienes transmitían una calma impropia de un debutante mundialista.
El 0-0 final certificó lo que hace unas semanas parecía una fantasía: Cabo Verde, invicta en sus tres partidos de grupo, se mete en los cruces como segunda de un grupo que deja fuera a Uruguay y Arabia Saudí. España avanza como líder y se medirá al segundo del Grupo J, que saldrá de la pugna entre Argelia y Austria.
Cabo Verde, mientras tanto, mira al horizonte. El próximo capítulo de su cuento de hadas tiene nombre propio y peso histórico: Argentina, en Miami, con Lionel Messi al otro lado. ¿Hasta dónde puede llegar un equipo que ya ha demostrado que no entiende de jerarquías ni de límites?





