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Manchester United: Un verano de fichajes y desafíos internos

Manchester United vive un verano agitado, pero no solo por los fichajes. El club se está reordenando desde dentro, entre demandas millonarias, decisiones de mercado calculadas al milímetro y la silenciosa influencia de figuras que trabajan lejos de los focos.

En el centro del huracán aparece Sir Jim Ratcliffe. En los tribunales, su nombre resuena con la misma fuerza que en Old Trafford.

Ratcliffe, bajo fuego por la guerra del barco de 180 millones

Sir Ben Ainslie, leyenda olímpica y uno de los grandes nombres de la vela mundial, asegura que recibió una amenaza del entorno de Ratcliffe en plena cuenta atrás para la America’s Cup de 2024. Según documentos del Alto Tribunal, Ainslie sostiene que Jean-Claude Blanc y Rob Nevin, director ejecutivo y presidente de Ineos Sport, le trasladaron un mensaje contundente: o entregaba los activos y la propiedad intelectual de su equipo, o Ratcliffe “iría a por él”, con una frase tan extrema como “te quemo la casa”.

La escena, siempre según esa versión, se habría producido en la oficina de Ainslie en Barcelona en octubre de 2024, pocas horas antes de que el regatista británico intentara hacer historia contra Nueva Zelanda.

Ratcliffe, valorado en más de 13.500 millones de libras, había invertido millones en el proyecto Athena Racing para conquistar la America’s Cup. La relación se rompió el año pasado y el actual copropietario del United ha llevado el conflicto a los tribunales: exige la devolución del barco de 180 millones de libras construido para la campaña de 2024.

Mientras los abogados pelean, en Manchester se diseña un proyecto deportivo que quiere devolver al club a la cima de la Premier League.

Berrada marca el rumbo: título en dos años y mercado sin locuras

Omar Berrada, director ejecutivo del United, no se esconde. Internamente maneja un objetivo claro: conquistar la Premier antes de 2028, año del 150º aniversario del club. Pero su mensaje es aún más ambicioso. Considera que el equipo está “en un buen lugar” para pelear por el título en las próximas dos temporadas, siempre sobre una base de progreso sostenido y una inversión meditada.

La hoja de ruta es nítida: repetir el modelo del verano pasado. Entonces, el United gastó más de 200 millones de libras en Matheus Cunha, Bryan Mbeumo, Benjamin Sesko y Senne Lammens. Una mezcla de juventud, proyección y jugadores contrastados que, según la cúpula, ha empezado a dar frutos.

Berrada insiste en dos ideas: no dejarse extorsionar por agentes ni por la inflación del mercado interno, y mantener un equilibrio entre experiencia y juventud, entre futbolistas ya probados en la Premier y talentos que destacan fuera de Inglaterra. El mensaje es directo: se acabaron las apuestas descontroladas al estilo Casemiro, Antony, Jadon Sancho o Donny van de Beek.

El plan para este verano es agresivo: al menos cinco fichajes. Y el primero ya está encaminado.

Ederson, fichado pero en pausa

El acuerdo con Atalanta por Ederson está cerrado en torno a las 38-39 millones de libras. El brasileño será jugador del United, pero no podrá inscribirse oficialmente hasta principios de julio.

La razón es puramente burocrática. Al llegar desde el extranjero, su registro debe pasar por el sistema de transferencias italiano y el sistema internacional de la FIFA (ITC), que no habilitan el traspaso a la federación inglesa antes del 1 de julio. Ederson ya ha dado el “sí”, pero no podrá aparecer en la lista oficial de la plantilla hasta esa fecha.

Mientras tanto, en Old Trafford se mueven varias piezas más.

Tchouameni, Ugarte y un centro del campo en plena reconstrucción

El United mantiene el radar sobre Aurélien Tchouameni. El francés, tasado en unos 60 millones de libras, vive un momento tenso en el Real Madrid tras dos encontronazos en entrenamientos con Federico Valverde que, según se comenta, han fracturado el vestuario hasta el punto de que uno de los dos podría salir.

En Manchester ven en Tchouameni un relevo ideal para Casemiro: físico, lectura de juego y edad perfecta para liderar el mediocampo durante años. El encaje deportivo es evidente; el económico, más complejo.

Mientras tanto, Manuel Ugarte apunta a salida. Tras un paso gris por Old Trafford tras llegar desde Paris Saint-Germain, el uruguayo tiene cartel en la Premier. Crystal Palace y Everton figuran entre los interesados. El United valora al centrocampista, de 25 años, en torno a 25 millones de libras. Dos clubes que buscan músculo e intensidad en la medular, frente a un United que quiere remodelar su sala de máquinas con piezas nuevas.

Mateus Fernandes y un West Ham obligado a vender

El nombre de Mateus Fernandes circula por los despachos, pero desde West Ham el mensaje es tajante: no ha habido contacto directo del United ni de ningún otro club. La realidad económica del equipo londinense, recién descendido al Championship, es dura. Necesitan recaudar más de 100 millones de libras en ventas.

Fernandes, centrocampista portugués muy bien valorado tras su rendimiento, está prácticamente condenado a salir. West Ham lo tasa en un mínimo de 80 millones. El mercado doméstico entre Premier y EFL se abrirá el 15 de junio, y a partir de ahí comenzarán las verdaderas maniobras.

El rompecabezas del lateral izquierdo: Hall, Balde y Brown

En defensa, el foco está en el lateral izquierdo. Tres nombres aparecen en la lista del United: Lewis Hall, Alejandro Balde y Nathaniel Brown.

Hall, de Newcastle, es el preferido de Jason Wilcox, director de fútbol del club. El problema es el precio: 70 millones de libras. La venta de Anthony Gordon al Barcelona por la misma cantidad ha aliviado las necesidades de caja de los Magpies, que ya no están forzados a desprenderse de más activos. Hall, además, llega a este mercado con un punto extra de motivación tras quedarse fuera de la lista de Thomas Tuchel para el Mundial con Inglaterra.

Las otras dos opciones son más jóvenes, pero igualmente atractivas. Alejandro Balde (Barcelona) y Nathaniel Brown (Eintracht Frankfurt), ambos de 22 años, encajan en el perfil que busca la dirección deportiva: laterales modernos, con recorrido, margen de mejora y capacidad para adaptarse a la exigencia de la Champions.

El mensaje interno es claro: el relevo de Luke Shaw no puede improvisarse.

Rafael Leao mira a la Premier

En ataque, el nombre que enciende la imaginación es Rafael Leao. El portugués, en salida de AC Milan, ha dejado claro que vería con muy buenos ojos un salto a la Premier League. Arsenal y Manchester United aparecen como los dos grandes interesados.

Leao estaría disponible por unas 43 millones de libras, una cifra llamativa para un futbolista con su potencia, desborde y edad. Para el United, sería una pieza de impacto inmediato en el frente de ataque; para el Arsenal, una alternativa de peso a Gabriel Martinelli y Leandro Trossard en el costado izquierdo. Desde Turquía, Galatasaray también se prepara para entrar en la puja.

El verano de los extremos promete movimiento.

Rashford, en el aire; Ndiaye, en la recámara

Marcus Rashford también entra en el tablero. Un posible traspaso a Bayern Múnich depende de un factor clave: su salario. El delantero inglés, ligado sentimentalmente al United, afronta un momento de incertidumbre sobre su futuro. Se ha hablado de interés del Barcelona en mantenerlo, pero las circunstancias podrían empujarle a buscar un nuevo destino a partir de la próxima temporada.

Mientras tanto, el nombre de Iliman Ndiaye, actualmente en Everton, se ha vinculado al United. Sin embargo, desde el entorno del jugador se filtra que no ha pedido salir, pese a haber rechazado ofertas de renovación por las cláusulas de rescisión incluidas. Everton no está obligado a vender, pero una oferta fuerte pondría a prueba la resistencia del club, con David Moyes decidido a retener al internacional senegalés.

Steve Holland, del choque con Ben White a cerebro silencioso de Carrick

En la sombra, lejos de los titulares sobre fichajes, se ha consolidado una figura clave: Steve Holland. El asistente de Michael Carrick ha reconstruido su reputación dentro del club hasta convertirse, según voces internas, en el “número dos perfecto”.

Holland, de 56 años, ha optado por un perfil discreto, casi hermético. Precisamente por eso, cuando habla, el vestuario escucha. Ha pasado buena parte de la temporada sentado junto a Carrick en partidos de la academia, impulsando incluso a jugadores del primer equipo a acercarse a los campos de Carrington para ver a los sub-18 después de entrenar. Un gesto pequeño que dice mucho de cómo entiende la cultura de club.

Su influencia va más allá de los detalles simbólicos. Fue decisivo al aconsejar a Carrick que acortara las sesiones de entrenamiento para priorizar la intensidad por encima del volumen. También se le ve con frecuencia en Carrington en días de descanso del cuerpo técnico, ajustando detalles, revisando vídeos, afinando planes.

Un ejemplo lo define: tras el 3-2 en el Emirates contra Arsenal en enero, mientras muchos se habrían permitido una celebración relajada, Holland se sentó con Carrick en el viaje de vuelta para revisar el partido y preparar el siguiente duelo ante Fulham. Sin pausa.

Su figura contrasta con el recuerdo de uno de los episodios más sonados de su carrera reciente: el choque con Ben White en pleno Mundial de Qatar.

La vieja herida con Ben White

Hace tres años, durante la Copa del Mundo, Holland se vio en el centro de una tormenta con la selección inglesa. Ben White abandonó la concentración en Qatar por “motivos personales”, pero detrás de esa salida hubo un desencuentro profundo.

Todo comenzó con una especie de “examen táctico”. Tras preguntar a Kyle Walker por el sistema del Manchester City, Holland se giró hacia White y le lanzó una cuestión directa sobre el planteamiento del Arsenal. El defensa no supo responder. La reacción del técnico fue dura: delante de todo el grupo, le reprochó no estar “suficientemente interesado” en el fútbol.

Ese episodio, uno más entre varios roces, acabó con un White furioso, haciendo las maletas y renunciando al entorno de la selección. No volvió hasta que Holland se marchó del cuerpo técnico, recibiendo una llamada sorpresa de Thomas Tuchel en marzo… antes de sufrir una lesión de rodilla.

Hoy, Holland se ha reinventado en Old Trafford. Sin estridencias, sin ruedas de prensa, pero con un peso enorme en la estructura deportiva.

Maguire cambia Qatar por Barbados

Mientras se mueven millones en los despachos, algunos jugadores intentan desconectar. Harry Maguire, fuera de la lista para el Mundial, ha elegido el Caribe para pasar página.

El central viajó a Barbados acompañado de su esposa, Fern. La pareja fue fotografiada en una cita nocturna con el océano como telón de fondo, él con camisa amplia, ella con bikini y falda, disfrutando de un respiro lejos de la presión constante.

Maguire también se permitió un capricho clásico: golf. Compartió recorrido con Jordan Pickford, que aprovechó el parón antes de incorporarse a la concentración de Inglaterra en Florida para el pre-Mundial. Dos internacionales ingleses, un campo de golf y, por unas horas, cero debates sobre convocatorias o rendimiento.

Dalot, el niño que salió de un coche volcado para ir a entrenar

La otra cara de la mentalidad competitiva la encarna Diogo Dalot. El lateral del United ha relatado su historia en primera persona, recordando un episodio que pudo cambiar su vida para siempre.

Con 12 años, camino de un entrenamiento con Porto, viajaba en el coche del padre de un amigo cuando el vehículo volcó en la autopista y quedó boca abajo. Cristales rotos, humo, confusión. Dalot logró desabrocharse el cinturón, salir por la ventanilla trasera y correr lejos del coche. Todos sobrevivieron.

Cuando sus padres llegaron al lugar del accidente, su madre rompió a llorar. Su padre, preocupado, se preparaba para llevarlo al hospital. Pero el primer impulso del joven Diogo fue otro. Le pidió que lo llevara a Porto. No al hospital, al entrenamiento. Temía quedarse fuera de la convocatoria del día siguiente.

Su padre cedió. Mientras el resto regresaba a Braga, Dalot se subió al coche y fue directo a entrenar. Años después, camino de su segundo Mundial con Portugal, esa escena resume su obsesión por el fútbol y ayuda a explicar por qué hoy viste de rojo en Old Trafford.

Onana vuelve, la portería se agita

En la portería, el verano también promete movimientos. Andre Onana regresará al United para la pretemporada tras su cesión en Trabzonspor. Su futuro, no obstante, sigue abierto.

Si se queda, todo apunta a que partirá por detrás de Senne Lammens en el orden de preferencias, mientras Altay Bayindir apunta a una salida. El club quiere claridad en una posición clave y no descarta nuevas operaciones si el mercado ofrece oportunidades.

Un United en plena mutación

Entre demandas multimillonarias, fichajes estratégicos, entrenadores silenciosos que rehacen su reputación y jugadores que se curan las heridas bajo el sol del Caribe, el Manchester United se mueve.

No es solo un verano de altas y bajas. Es un verano en el que el club decide qué quiere ser en los próximos cinco años. La pregunta ya no es si gastará, sino si gastará mejor. Y si esa nueva disciplina, desde los despachos hasta el césped de Carrington, bastará para que la promesa de Berrada —pelear por la Premier en dos temporadas— deje de ser un plan y se convierta en realidad.