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Mason Greenwood y el futuro del Olympique de Marseille

El verano se le ha complicado a Olympique de Marseille. No solo por la necesidad de rehacer la plantilla, sino porque uno de sus activos más valiosos, Mason Greenwood, se ha convertido en una pieza clave en el tablero financiero del club. Y, de rebote, también en el de Manchester United.

El delantero inglés, de 24 años, llegó a la élite saliendo de la academia de Carrington en 2018 y firmó 35 goles en 129 partidos con United. Un talento indiscutible, pero con una carrera marcada por el terremoto extradeportivo: acusado de violación en 2022, los cargos fueron retirados en 2023. Desde entonces, su futuro en Old Trafford quedó en el aire.

United lo envió cedido a Getafe en la temporada 2023/24 y, un año después, lo traspasó a Marseille por unos 26,7 millones de libras. El club inglés, consciente del potencial deportivo y de mercado del jugador, se guardó un as en la manga: una cláusula de plusvalía del 40% sobre cualquier beneficio futuro de los franceses en una venta.

Un activo deportivo… y un problema contable

En el campo, Greenwood ha respondido. Y de sobra. Desde su llegada a la Ligue 1, suma 48 goles y 17 asistencias en 81 partidos con Marseille. Cifras de estrella, que en circunstancias normales dispararían su precio y, con ello, el ingreso extra para United.

Pero nada es normal en el fútbol europeo de 2026. La lupa de la UEFA sobre las cuentas de los clubes aprieta como nunca. Según información de AP, Marseille se enfrenta a la amenaza de un año de sanción sin competiciones europeas y una multa de 8,6 millones de libras si no cumple sus objetivos de ingresos futbolísticos para la temporada 2026/27.

Ese aviso cambia el escenario. El club francés puede verse obligado a hacer caja con algunos de sus jugadores más cotizados para cuadrar números. Greenwood está en la primera línea de esa lista.

Roma entra en escena, pero no llega al precio

En este contexto aparece Roma. El club italiano se ha posicionado como el pretendiente más serio por Greenwood. Las informaciones apuntan a una propuesta total de 34 millones de libras, estructurada de forma creativa: 4,3 millones por una cesión de pago, 21 millones como opción de compra y 8,6 millones en bonus.

Una oferta que, sobre el papel, permite a Roma repartir el esfuerzo financiero. Pero en Marseille no termina de convencer. Según Corriere dello Sport, el conjunto francés fija el listón en al menos 47 millones de libras por el delantero.

La diferencia no es menor. Son 13 millones de libras entre lo que Roma ha puesto sobre la mesa y lo que Marseille considera el punto de partida para negociar seriamente. Y, mientras tanto, el reloj corre.

La cláusula, la UEFA y el cálculo fino de United

Hay otro elemento que condiciona la partida: a partir del 1 de julio entra en vigor una cláusula de rescisión de 52 millones de libras en el contrato de Greenwood con Marseille. Un número claro, una puerta de salida directa… si alguien está dispuesto a pagarla.

Marseille, presionado por las exigencias financieras de la UEFA, tiene dos caminos evidentes: aceptar una oferta cercana a los 47 millones que reclama ahora o esperar a que algún club active esos 52 millones a partir del próximo mes. La diferencia es sustancial también para Manchester United.

Con la cláusula de plusvalía del 40%, si Marseille vende por 47 millones, los ingleses se embolsarían alrededor de 18,8 millones de libras. Si alguien llega a los 52 millones de la cláusula, el ingreso para United subiría en torno a 2 millones más. No es un cambio de vida para las cuentas de Old Trafford, pero sí un matiz importante en una operación que ya parecía cerrada hace un año.

El problema para todos es el contexto. Roma, que ha sido multada con 5,2 millones de libras por incumplir objetivos financieros en un acuerdo anterior con la UEFA, tampoco nada en la abundancia. Esa sanción ha limitado su margen de maniobra en el mercado y complica que pueda llegar a los 47 millones que exige Marseille, y más aún a los 52 de la cláusula.

Un mercado atado por los reguladores

La ironía es evidente: tanto Marseille como Roma se mueven condicionados por el mismo organismo que, indirectamente, podría provocar la salida de Greenwood de Francia. El delantero se ha revalorizado en el campo, pero su precio real en el mercado podría no reflejarlo si los clubes, acorralados por las normas financieras, se ven obligados a negociar a la baja.

Para United, la situación es un arma de doble filo. La cláusula del 40% le garantiza una porción jugosa de cualquier plusvalía, pero solo si Marseille logra vender por una cifra acorde al rendimiento deportivo del jugador. Si la presión de la UEFA obliga a rebajar expectativas, el “windfall” que se imaginaban en Old Trafford puede quedarse en algo bastante más modesto.

Mientras tanto, Greenwood sigue en el centro del huracán. Deportivamente, ha demostrado que puede ser decisivo en una gran liga. Contractualmente, es una oportunidad de mercado y un riesgo financiero a la vez. Y, para más de un director deportivo este verano, la gran pregunta no será si el inglés merece una gran inversión, sino si sus cuentas pueden permitirse pagar el precio que Marseille está decidido a defender.

Mason Greenwood y el futuro del Olympique de Marseille