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Noni Madueke: Del rechazo a ser figura clave en el Mundial

Hace menos de un año, el nombre de Noni Madueke era sinónimo de polémica en el norte de Londres. Hoy, luce la camiseta de Inglaterra como titular en un Mundial, campeón de la Premier League con Arsenal y pieza central del plan de Thomas Tuchel. El giro es tan brusco que cuesta recordar que todo empezó con un hashtag: #NoToMadueke.

Del rechazo al título de liga

Arsenal pagó cerca de 50 millones de libras a Chelsea el pasado verano por el extremo. La reacción de parte de la afición fue inmediata y ruidosa: peticiones en redes, campañas en contra, dudas sobre su precio y su encaje. Madueke aterrizó en el Emirates con la sospecha pegada a la espalda.

Menos de 12 meses después, el relato es otro. El jugador de 24 años es campeón de la Premier League, pieza importante en el primer título liguero de los gunners en 22 años, y se ha ganado un sitio en el once de Inglaterra para abrir un Mundial ante Croacia. Del trending topic negativo al foco principal.

Su temporada con Arsenal no fue perfecta ni lineal. Disputó 43 partidos en todas las competiciones, con ocho goles y cuatro asistencias, pero solo 16 titularidades en liga. La competencia feroz con Bukayo Saka y una lesión de rodilla limitaron su protagonismo desde el inicio. Aun así, dejó huella en los momentos grandes: fue un soplo de energía en la final de la Champions League entrando desde el banquillo en lugar de Saka, en una noche cruel que terminó con derrota por penaltis ante Paris Saint-Germain.

Ese papel de revulsivo de lujo podría repetirse con la selección. O no. Porque Madueke ha empezado el torneo mundialista como algo más que un suplente de lujo.

Tuchel encuentra su “difference-maker”

Thomas Tuchel no ha escondido nunca lo que piensa de Madueke. Desde que tomó el mando de Inglaterra, el alemán ha insistido en que el extremo puede ser un “difference-maker”, un jugador capaz de desequilibrar partidos desde el uno contra uno. Su plan con la selección es claro: un equipo que se parezca al ritmo y la dureza de la Premier League, con futbolistas físicamente poderosos y corredores incansables.

En ese contexto, Madueke encaja como anillo al dedo. Ante Croacia, en la victoria por 4-2, fue uno de los nombres propios. Activo, agresivo, siempre ofreciendo una línea de pase o un desmarque profundo, terminó provocando el penalti que Harry Kane convirtió para poner por delante a los Three Lions. No fue un detalle aislado: tuvo cinco toques en el área rival, completó su único regate y se pasó el partido amenazando la espalda de la defensa balcánica.

Tuchel ha construido su Inglaterra alrededor de Kane, máximo goleador histórico y capitán, ahora en Bayern Munich. El nueve se descuelga, distribuye, manda. Para que ese plan funcione, necesita extremos que corran al espacio y estiren la línea defensiva. Madueke y Anthony Gordon, titular en el costado opuesto, cumplieron el guion a la perfección.

Los números lo retratan bien: Madueke fue uno de los socios favoritos de Kane. Le sirvió cuatro pases, la misma cifra que Jordan Pickford, el guardameta. Cada vez que el delantero encontraba metros para levantar la cabeza, buscaba al extremo del Arsenal con balones filtrados a la espalda de la zaga croata. Inglaterra atacó con una idea simple, pero ejecutada con precisión: Kane baja, los extremos vuelan.

Una rivalidad que también es hermandad

La historia se vuelve aún más interesante cuando entra en escena Bukayo Saka. Compañeros en Arsenal, rivales directos por el mismo puesto tanto en el club como en la selección. Saka partía como favorito para ser el extremo derecho titular de Inglaterra en el Mundial. Sin embargo, una molestia en el tendón de Aquiles, arrastrada desde marzo, ha cambiado el guion.

El jugador, que alcanzó su partido número 50 con Inglaterra precisamente en la victoria ante Croacia, definió la situación como “única”. Lo es: dos futbolistas que pelean por los mismos minutos, bajo el mismo entrenador a nivel de clubes y ahora con Tuchel, pero que fuera del césped se tratan como hermanos. Saka lo dice abiertamente: Madueke es su “brother”.

Mikel Arteta ya se enfrentó a ese rompecabezas durante la temporada 2025-26. Su solución fue sencilla en la pizarra, complicada de ejecutar en la élite: juntar a los dos. Madueke, desplazado al costado izquierdo; Saka, apareciendo también como mediapunta en la posición de número 10. El resultado, un Arsenal campeón de liga que encontró la manera de aprovechar a sus dos extremos estrella sin sacrificar equilibrio.

La pregunta ahora es si Tuchel seguirá un camino similar. De momento, con Saka todavía en fase de recuperación y sin previsión de que sea titular hasta el último partido del Grupo L, ante Panamá en New Jersey el sábado, Madueke tiene vía libre para seguir sumando argumentos.

Otra oportunidad, esta vez ante Ghana

El calendario le sonríe. Con Saka apuntando al duelo ante Panamá, todo indica que Madueke repetirá en el once frente a Ghana el martes. Otro escaparate mundial, otra oportunidad para dejar claro que no está en esta selección solo para esperar una lesión o un descanso del titular.

Ya no es el fichaje discutido por el que se organizaban peticiones en redes. Es el extremo que ha ayudado a acabar con 22 años de sequía liguera en Arsenal, el jugador al que Tuchel define como capaz de marcar diferencias, el socio profundo de Kane en un plan que quiere dominar el Mundial con músculo, ritmo y verticalidad.

Hace un año, muchos se preguntaban si valía 50 millones. Hoy, la cuestión es otra: ¿cuánto tiempo más podrá considerarse a Noni Madueke simplemente como el “suplente” de Bukayo Saka?

Noni Madueke: Del rechazo a ser figura clave en el Mundial