Nottingham Forest ficha a Oliver Glasner como nuevo entrenador
Nottingham Forest ha dado un golpe de efecto en los banquillos con la llegada de Oliver Glasner como nuevo entrenador jefe, en una decisión tan ambiciosa como polémica por el contexto que la rodea.
El técnico austríaco toma el relevo de Vitor Pereira, despedido la semana pasada pese a haber cumplido con nota el objetivo mínimo: mantener al equipo en la Premier League y llevarlo hasta las semifinales de la Europa League, donde cayó ante el que acabaría siendo campeón, Aston Villa. La destitución sorprendió en Inglaterra; el nombramiento de Glasner explica, en parte, por qué el club estaba dispuesto a romper con la inercia.
Un ganador contrastado
Glasner llega con un currículum que habla por sí solo. En las dos últimas temporadas llevó a Crystal Palace a levantar dos títulos mayores: primero la FA Cup y, un año después, la Europa Conference League, conquistada el pasado curso con una final resuelta por 1-0 ante Rayo Vallecano. Un salto histórico para un club acostumbrado a pelear en la zona media de la tabla.
Mucho antes ya había dejado huella en Alemania. Con Eintracht Frankfurt firmó una de las grandes noches recientes del fútbol europeo del club, guiándolo al título de la Europa League 2021-22, el primer trofeo continental importante de la entidad en más de cuatro décadas. Esa capacidad para transformar equipos competitivos en campeones ha seducido a la propiedad de Forest.
El propio Glasner lo dejó claro en su presentación: llega convencido por la visión del propietario y de la cúpula deportiva, por la confianza total que le han transmitido y por el potencial que percibe en la plantilla. Habló de proyecto a largo plazo, de construir “un futuro fuerte” y de un objetivo muy concreto: llevar al club “al siguiente nivel” y ofrecer a la grada un equipo del que pueda sentirse orgullosa.
Para él, el reto es también emocional. Recordó el peso histórico de Nottingham Forest, dos veces campeón de Europa, y la pasión de una afición que vive el fútbol con intensidad. Su plan inmediato es sencillo y directo: conocer al vestuario, arrancar la pretemporada y empezar a imprimir su sello desde el primer día, con la promesa de trabajar “incansablemente” para representar al club con orgullo y devolverle éxitos sobre el césped.
Marinakis eleva el listón
Evangelos Marinakis, propietario de Nottingham Forest, no rebajó en ningún momento el tono de la apuesta. En sus palabras, entre él y Glasner hay una visión compartida, la misma ambición y una “deseo implacable de tener éxito”. No se conforma con competir; quiere ganar, pelear por grandes títulos y colocar de nuevo al club entre los referentes de Inglaterra y de Europa.
Para Marinakis, Glasner encarna ese perfil: un entrenador que ha demostrado que sabe construir equipos sobresalientes y ganar frente a la competencia más dura. Destacó su liderazgo, su personalidad y el estilo de juego de sus equipos. Lo definió sin rodeos: “Oliver es un ganador”, y lo señaló como el hombre adecuado para abrir “el próximo capítulo” de Nottingham Forest.
El mensaje es claro. No se trata solo de permanecer en la élite, sino de instalarse en ella con aspiraciones reales. El listón, desde hoy, queda mucho más alto.
Una llegada con aristas: el trasfondo con Crystal Palace
El fichaje de Glasner no se entiende del todo sin el contexto de tensión reciente entre Nottingham Forest y Crystal Palace. El técnico llega al City Ground tras un curso en el que ambos clubes chocaron de forma indirecta por una plaza europea.
La pasada temporada, la UEFA determinó que Forest disputara la Europa League en lugar de Crystal Palace, pese al rendimiento del equipo del sur de Londres. El motivo estuvo fuera del césped: el entonces copropietario de Palace, John Textor, mantenía un control mayoritario en Lyon, algo incompatible a nivel regulatorio. El club londinense quedó excluido, y Forest ocupó su lugar en la segunda competición continental.
La decisión encendió los ánimos en Selhurst Park. En el empate 1-1 entre ambos equipos en Premier League, el 24 de agosto, la afición local exhibió una pancarta gráfica contra Marinakis. Aquella protesta derivó en un expediente de la Federación por conducta inapropiada.
El fútbol, sin embargo, dio una vuelta de tuerca inesperada. Pese al descenso de categoría europea y la obligación de jugar la Conference League, Glasner llevó a Crystal Palace hasta el título, coronándose en mayo con ese 1-0 ante Rayo Vallecano. El triunfo devolvió al club londinense a la Europa League para la próxima temporada… justo cuando Nottingham Forest se queda sin competición europea.
Ese giro de guion hace todavía más delicado el movimiento. Y hay un detalle que no pasó desapercibido: en el comunicado oficial anunciando la llegada de Glasner, Forest evitó mencionar por su nombre a Crystal Palace. Sí citó a Wolfsburg y Eintracht Frankfurt, y reconoció los logros conseguidos “en Selhurst Park”, pero sin nombrar directamente al club. Un silencio elocuente.
Un proyecto exigente y un banquillo caliente
Entre la salida de Vitor Pereira tras una campaña objetivamente sólida y la llegada de un técnico con la trayectoria de Glasner, Nottingham Forest deja clara su hoja de ruta. Quiere acelerar los tiempos. Quiere dejar de mirar hacia abajo en la tabla y empezar a mirar hacia Europa como un objetivo estable, no como una excepción.
El austríaco aterriza con títulos, prestigio y un estilo reconocible. Tendrá, sin embargo, que gestionar un entorno que no duda en tomar decisiones drásticas, incluso después de una temporada exitosa. El margen de error será mínimo. La recompensa, si acierta, puede ser enorme.
La pretemporada marcará el tono de este nuevo ciclo. La pregunta ya no es si Forest puede sobrevivir en la Premier League. La verdadera incógnita es hasta dónde está dispuesto a llegar con Oliver Glasner al mando.





