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Real Madrid protege a Tchouameni y busca fichar a Olise

El mercado se agita alrededor del Real Madrid, pero en los despachos de Valdebebas hay dos mensajes muy claros: Aurelien Tchouameni no se toca y Michael Olise es el gran objetivo para dar otro salto de calidad a la plantilla.

Tchouameni, muro infranqueable para el United

El Manchester United lleva tiempo mirando a Madrid con una idea fija: encontrar en Tchouameni el heredero de Casemiro en Old Trafford. El francés encaja perfecto en el perfil que buscan: joven, dominante en el eje, con jerarquía en grandes escenarios. Pero se han topado con una puerta cerrada a cal y canto.

En el club blanco la postura es tajante: Tchouameni no está en venta. Ni conversaciones, ni tanteos, ni guiños. Nada. El internacional francés tiene contrato hasta 2028 y una cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros, una cifra más simbólica que real, pero que retrata a la perfección la voluntad de la entidad: es pieza de futuro, no moneda de cambio.

El contexto en Manchester aprieta. Casemiro ya es pasado y el futuro de Manuel Ugarte tampoco está despejado, así que la necesidad de un mediocentro de alto nivel es evidente. Tchouameni, consolidado desde su llegada desde AS Monaco en 2022, aparece como el candidato ideal. Justo por eso el Madrid se blinda.

El club solo se sentaría a escuchar algo si el propio jugador pidiera salir, como ocurrió con Casemiro en 2022 cuando decidió poner rumbo al United. Y aun en ese escenario extremo, el listón económico estaría altísimo: al menos 120 millones de euros. Un mensaje nítido para cualquiera que pretenda tentar al francés.

La llegada de Jose Mourinho al banquillo blanco refuerza aún más ese muro. El técnico portugués cuenta con Tchouameni como una pieza central en su proyecto, un mediocentro alrededor del cual ordenar el resto del entramado táctico. No es un jugador más: es estructura, es plan.

A nivel salarial, el movimiento también sería complejo para el United. Tchouameni figura ya entre los mejor pagados de la plantilla madridista, con unos 15,5 millones de euros anuales incluyendo bonus. Igualar o superar esas cifras, sumado a un traspaso millonario, convertiría la operación en un desafío financiero de primer orden.

En Madrid, lejos de pensar en una salida, trabajan en la dirección contraria. Ya han arrancado los primeros contactos para una ampliación de contrato que podría estirarse hasta 2031 y que incluiría una mejora salarial acorde a su peso creciente en el equipo. El mensaje es inequívoco: Tchouameni no es un objetivo de mercado, es un pilar a largo plazo.

Por ahora, al Manchester United solo le queda mirar desde lejos. Convencer al jugador o al Real Madrid de romper esta alianza se antoja, hoy, como una misión casi imposible.

Olise, el siguiente gran golpe del Madrid

Mientras cierra filas en torno a su mediocentro, el Real Madrid prepara un movimiento que podría sacudir el mercado a niveles históricos. En el punto de mira, Michael Olise, estrella emergente del Bayern Munich y prioridad absoluta para reforzar el ataque.

Las informaciones apuntan a una operación descomunal: un paquete de hasta 220 millones de euros. De ellos, 190 millones en pagos garantizados y otros 30 millones en variables por rendimiento. Una cifra que colocaría el fichaje de Olise entre los más caros de todos los tiempos, a la altura de operaciones como la de Neymar del Barcelona al PSG.

En el club blanco ven en el francés el perfil perfecto para elevar todavía más el techo competitivo de la plantilla. Su irrupción y su rendimiento en el último Mundial han terminado de convencer a los dirigentes del Santiago Bernabéu de que se trata de un talento por el que merece la pena hacer un esfuerzo extraordinario.

El interés no es nuevo, pero ahora ha entrado en una fase decisiva. El nombre de Olise ha pasado de ser una posibilidad atractiva a convertirse en prioridad. En la planificación deportiva, encaja de lleno con la línea marcada en los últimos años: juventud, talento diferencial y capacidad inmediata para rendir al máximo nivel.

El problema tiene nombre y acento alemán: Bayern Munich. El campeón de la Bundesliga se encuentra en una posición de fuerza. No necesita vender, no tiene urgencias económicas y sabe perfectamente que el valor de Olise se ha disparado tras su consolidación como uno de los atacantes más desequilibrantes de Europa.

En el Allianz Arena no contemplan facilitar las cosas. Mantener a uno de sus activos más valiosos es la idea de partida, y solo una propuesta absolutamente fuera de mercado podría abrir una rendija. Esa es, precisamente, la vía que explora el Real Madrid con esos 220 millones totales sobre la mesa.

El ascenso de Olise en el último año le ha colocado en la lista de deseos de media Europa. Cada actualización sobre un posible acuerdo con el Madrid se sigue con lupa. Nadie espera una negociación corta ni sencilla: se prepara una pulseada larga, de detalles, de presión pública y privada.

En Chamartín, sin embargo, están convencidos de que el francés encaja como anillo al dedo en la hoja de ruta deportiva y económica. Juventud, margen de crecimiento y capacidad para marcar diferencias desde ya. En Múnich, la sensación es la contraria: solo una oferta descomunal justificaría desprenderse de su nueva referencia ofensiva.

Entre el blindaje a Tchouameni y el sueño de Olise se dibuja el nuevo tablero del Real Madrid: retener su columna vertebral mientras apunta, sin complejos, a otra operación destinada a marcar época. La pregunta es sencilla y brutal a la vez: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el club blanco para firmar el próximo gran golpe del fútbol europeo?