El nuevo pulso del Tottenham: De Zerbi y el cambio radical
Tottenham sobrevivió a una temporada pasada turbulenta, con tres entrenadores en el banquillo y una grada cada vez más impaciente. Thomas Frank, el último en caer, no llegó ni a los ocho meses antes de ser despedido. Su propuesta, marcada por un enfoque “de seguridad primero”, nunca terminó de encajar con el ánimo de los aficionados, que reclamaban algo más que prudencia y control.
El equipo se fue apagando. El vínculo con la grada, también.
Ahora, el vestuario habla un idioma distinto. Micky van de Ven no lo disimula: la llegada de Roberto de Zerbi apunta a un giro radical en la manera de entender el juego en el norte de Londres.
“Va a ser diferente comparado con el entrenador que tuvimos la temporada pasada”, admite el defensa. Diferente en el balón, en la intención y en la forma de atacar los partidos.
El sello De Zerbi: balón, riesgo y espectáculo
Van de Ven describe un Tottenham más valiente, más protagonista: “Va a ser más con el balón, creo, más sobre jugar al fútbol. Creo que también va a ser más disfrutable para la gente verlo porque vamos a jugar un fútbol ofensivo”.
La promesa es clara: menos freno de mano, más acelerador. De Zerbi, conocido por sus equipos de posesión agresiva y presión alta, aterriza con tiempo para moldear el grupo a su antojo. Un verano completo de pretemporada y fichajes nuevos como combustible para cambiar el guion.
La transformación no se limita a la pizarra.
Energía para un vestuario que estaba “un poco abajo”
Van de Ven subraya otro aspecto clave: el impacto emocional del nuevo técnico. “Se puede ver que ha traído mucha pasión a nuestro grupo, mucho en términos de mentalidad y pasión en el campo”, explica. El mensaje es directo: eso faltaba.
“Es algo que necesitábamos porque todos estábamos un poco abajo”, reconoce el central. La temporada de vaivenes en el banquillo dejó huella. El equipo necesitaba una sacudida, alguien que devolviera chispa a un vestuario apagado.
De Zerbi ha entrado precisamente por ahí: intensidad diaria, exigencia y una energía que, según el propio jugador, ya se nota en cada sesión.
Un verano para cambiarlo todo
El tiempo, esta vez, juega a favor del entrenador. “Desde la pretemporada hemos tenido realmente el tiempo para llevar su fútbol al equipo. Eso es realmente disfrutable”, remata Van de Ven.
No es solo un cambio de sistema. Es una apuesta por una identidad más atrevida, más alineada con lo que el Tottenham quiere proyectar y con lo que su afición lleva años reclamando.
El balón ya está en los pies de De Zerbi. Ahora falta saber si este nuevo Tottenham será capaz de convertir tanta promesa ofensiva en resultados y, sobre todo, en algo más difícil de recuperar: confianza y pertenencia.





