Pochettino: Soy argentino, pero daré la vida por Estados Unidos
Mauricio Pochettino vive su propio partido aparte en este Mundial. Dirige a la selección de Estados Unidos, sueña con hacer historia con el USMNT, pero el corazón sigue latiendo en celeste y blanco. Y, sobre todo, late por un nombre: Lionel Messi.
En la previa del segundo duelo del Grupo D ante Australia, en Seattle, el técnico argentino se detuvo para hablar de su país, de su exdirigido en Paris Saint-Germain y de un tema que atraviesa al capitán de Argentina lejos de la pelota: la salud de su padre, Jorge Messi.
El comunicado de la familia Messi
La familia Messi decidió romper el silencio tras días de rumores. El jueves difundió un comunicado en el que explicó la situación de Jorge y cargó con dureza contra la especulación mediática.
“En respuesta a las versiones, rumores y especulaciones que han circulado en las últimas horas, la familia desea expresar su profundo malestar por la falta de sensibilidad, respeto y escrúpulos con la que algunas personas han tratado una situación estrictamente privada y familiar”, comienza el texto.
La aclaración llegó después de que se multiplicaran las teorías en torno a las lágrimas de Lionel en el 3-0 de Argentina en su debut mundialista ante Argelia, cuando el capitán marcó el primero de sus tres goles y se quebró en la celebración. Muchos lo vincularon de inmediato al estado de salud de su padre.
“La familia Messi informa que Jorge está atravesando una situación de salud. En este momento, se encuentra bajo monitoreo médico, recuperándose y evolucionando favorablemente dentro del cuadro que presenta.
“La familia también desea aclarar que solo sus familiares más cercanos tienen información real y precisa sobre el estado de Jorge. Por lo tanto, cualquier versión, declaración o información que no provenga de la propia familia y de sus canales correspondientes no debe ser considerada válida ni veraz.
“En momentos como este, pedimos responsabilidad, prudencia y humanidad. La salud de una persona y la tranquilidad de su entorno no deben ser objeto de especulación ni de interés mediático irresponsable.
“Agradecemos sinceramente las muestras de afecto, respeto y preocupación recibidas, y solicitamos que se preserve la privacidad, confidencialidad e intimidad de Jorge y de toda su familia durante este proceso.
“Cualquier actualización relevante será comunicada oportunamente por la familia y los canales correspondientes. Gracias por su comprensión”.
Un mensaje firme. Un límite claro. Y un contexto que ayuda a entender por qué cada gesto de Messi en la cancha se lee ahora con otra sensibilidad.
Pochettino, el seleccionador del USMNT que no olvida su raíz
En ese marco habló Pochettino ante los medios en Lumen Field. No solo como seleccionador del USMNT, también como compatriota y como hombre que compartió vestuario con Messi en Paris Saint-Germain.
“Creo que lo más importante es ser genuino y honesto. Soy argentino y disfruto mucho del rendimiento de Argentina, pero voy a dar mi vida por Estados Unidos”, lanzó, sin rodeos, el técnico de 54 años.
La frase retrata su encrucijada. Un argentino al mando de una selección que sueña con desafiar a las potencias, mientras la campeona del mundo, con Messi al frente, avanza por el otro lado del cuadro.
Cuando le pidieron definir a Messi, Pochettino no buscó metáforas rebuscadas. Fue directo: “Es difícil describir a Messi. Seis Mundiales, todo lo que logró en su carrera, en diferentes clubes, colectivamente e individualmente. Es el mejor. Seguro que sí”.
No se quedó ahí. El entrenador aprovechó para enviar un mensaje personal al 10 y a su entorno: “Fue increíble verlo. Quiero mandarle todo mi apoyo porque es una situación difícil, una situación familiar. Quiero darle mi apoyo. Lo conozco de París y conozco a su familia. Quiero mostrar y enviar mis mejores deseos para su familia”.
No habló como rival. Habló como alguien que sabe lo que pesa un Mundial cuando la cabeza también está lejos de la concentración.
La Argentina que todos miran
Pochettino no esconde la admiración por la selección de Lionel Scaloni. La ve fuerte, completa, con una inercia que intimida.
“Sí, Argentina es un equipo increíble. Ganaron el Mundial hace cuatro años. Ahora, cada jugador es campeón del mundo. El entrenador, Lionel, es para mí el mejor entrenador hoy en este Mundial. El cuerpo técnico, el staff, que conozco muy bien. La afición, increíble. Y después, con su cereza con Messi. Es una combinación difícil para jugar contra ellos”, analizó.
Es el retrato de una maquinaria que parece afinada: un grupo que ya sabe lo que es ganar el título máximo, un técnico consolidado y un líder que todavía marca la diferencia en cada torneo grande que juega.
Pochettino lo sabe mejor que muchos. Lo sufrió como rival en Europa, lo dirigió en París, lo ve ahora como la gran amenaza de cualquier selección que sueñe con levantar la copa.
Un argentino al frente de un sueño estadounidense
Y, sin embargo, la lealtad profesional manda. “Ahora soy argentino, pero estoy defendiendo a Estados Unidos, y voy a dar todo lo que tengo, todo lo que tenemos, para crear grandes recuerdos aquí”, remató.
No hay medias tintas en su discurso. Respeto y cariño por Argentina. Devoción futbolística por Messi. Pero compromiso total con el USMNT.
En Seattle, la prioridad inmediata es Australia. Más adelante, quién sabe. El cuadro del torneo marcará si este argentino que dirige a Estados Unidos tendrá que cruzarse con la Argentina de Messi. Y entonces la pregunta dejará de ser sentimental para convertirse en puramente deportiva: ¿hasta dónde puede llegar el técnico que promete “dar la vida” por el USMNT frente al país y al jugador que marcaron su propia historia?





