Zinedine Zidane regresa como seleccionador de Francia
Zinedine Zidane vuelve a casa. Al banquillo, esta vez. La noticia de que el mito de 1998 ha llegado a un acuerdo para convertirse en seleccionador de Francia ha desatado una auténtica euforia entre los aficionados. Según adelantó el diario L’Équipe, el campeón del mundo asumirá oficialmente el cargo el 1 de septiembre, con un contrato que se prolongaría hasta mediados de 2030. Un proyecto largo, casi de década, para un símbolo que vuelve a dirigir a Les Bleus desde la zona técnica.
Mientras el padre se prepara para tomar el mando de la selección francesa, el hijo ya ha tomado otro camino. Luca Zidane, guardameta de 28 años, decidió el pasado septiembre alejarse del fútbol de selecciones francés para abrazar los colores de Argelia. Un giro rotundo en una familia identificada durante décadas con la camiseta azul.
El portero no solo cambió de bandera. También dio un paso al frente en el mayor escaparate posible: el Mundial. Luca defendió la portería de la selección norteafricana en esta Copa del Mundo como titular, incluso después de sufrir una reciente lesión en la barbilla y la mandíbula. No se escondió. Jugó con vendajes, con cicatrices frescas, con la presión de un apellido que pesa toneladas.
De Valdebebas al fútbol de Segunda
La historia de Luca, sin embargo, no empieza en Argelia, sino en Madrid. Su debut profesional llegó en 2018 con el primer equipo de Real Madrid, entonces dirigido precisamente por su padre. El joven guardameta, formado en la cantera blanca, alcanzó el sueño de muchos: estrenarse en LaLiga con el club más grande del país.
Fueron solo dos partidos en la máxima categoría antes de cerrar su etapa en el club en 2020. Entre medias, una cesión a Racing de Santander en su último año como jugador del Real Madrid, un paso necesario para acumular minutos lejos del foco constante del Bernabéu.
Al salir libre, Luca firmó un contrato de dos temporadas con Rayo Vallecano. Otro contexto, otro barrio, otro tipo de presión. Allí siguió puliendo un perfil de portero valiente, con buen juego de pies, acostumbrado a vivir bajo la lupa por su apellido y no tanto por sus paradas.
Un camino propio
Tras Rayo, el siguiente capítulo le llevó a SD Eibar. Dos años en el conjunto armero, entre 2022 y 2024, en la siempre dura y competitiva Segunda División española. Campos complicados, viajes interminables, partidos cerrados. El lugar perfecto para un guardameta que necesitaba oficio, no focos.
Después llegó Granada CF, su club actual, también en LaLiga 2. Otro proyecto ambicioso, otra ciudad que respira fútbol, otra oportunidad para demostrar que Luca Zidane no es solo “el hijo de Zizou”, sino un profesional que se ha ido construyendo a base de decisiones difíciles y recorridos poco glamurosos.
Mientras el padre se instala en el banquillo de una de las selecciones más poderosas del planeta, el hijo defiende la portería de una nación que ha decidido hacer suya. Dos trayectorias que se separan en el mapa, pero que seguirán conectadas cada vez que suene un apellido: Zidane.






