Canadá empata 1-1 ante Irlanda en su último ensayo antes del Mundial
MONTREAL — La última prueba de Canadá antes del Mundial no terminó con la autoridad que esperaba. Dominó tramos, golpeó primero… y aun así se marchó con un 1-1 ante una Irlanda sin billete para la gran cita, pero con orgullo de sobra para aguar la fiesta.
Un gol en propia puerta que parecía encarrilar la noche
El equipo de Jesse Marsch se adelantó pronto, sin necesidad de una gran jugada elaborada. En el minuto 24, un córner tenso de Stephen Eustáquio bastó para sembrar el caos en el área irlandesa. Jake O’Brien, tratando de despejar bajo presión y pegado a su propia portería, terminó desviando el balón hacia su red.
Canadá respiró. El plan parecía claro: ventaja temprana, control del ritmo, minutos para afinar automatismos antes del debut mundialista del 12 de junio en Toronto, ante Bosnia and Herzegovina.
Pero el partido nunca quedó cerrado. Ni mucho menos.
El castigo a la imprudencia de Larin
Irlanda, herida en el orgullo y sin nada que perder, empezó a ganar metros. No asustaba con oleadas constantes, pero sí con la sensación de que cualquier error canadiense podía costar caro. Y el error llegó.
En la segunda parte, Cyle Larin, titular el mismo día en que firmó un contrato de dos años con Southampton, se lanzó a un reto imprudente sobre Jamie McGrath dentro del área. Penalti claro. Un regalo innecesario en un partido que Canadá tenía controlado.
Troy Parrott asumió la responsabilidad desde los once metros. Su disparo fue potente, pero Maxime Crépeau adivinó la intención y rechazó con firmeza. El estadio estalló con el paradón. Sin embargo, la jugada no había terminado.
El balón quedó suelto y Chiedozie Ogbene apareció como un rayo. Llegó antes que nadie y fusiló el 1-1 en el minuto 60. La recompensa a la insistencia irlandesa. El castigo a la desconexión canadiense.
Crépeau se gana el arco… y evita la remontada
El gol reabrió el partido. Canadá perdió claridad, Irlanda ganó confianza. Y en ese contexto volvió a emerger Crépeau, el hombre que se ha quedado con el puesto de portero titular para el Mundial por delante de Dayne St. Claire.
El guardameta, que se perdió el Mundial de 2022 por una fractura de pierna sufrida con LAFC en la final de la MLS Cup, vivió una noche con sabor a reivindicación. Ya había detenido el penalti, pero su intervención más decisiva llegó al final.
Minuto 85. Mason Melia se plantó con espacio y decisión, con el 1-2 en la mira. Crépeau aguantó, leyó la jugada y abortó la embestida con sangre fría. Fue su segunda parada registrada, pero valió como un aviso para Canadá: incluso un amistoso mal gestionado puede acabar en derrota.
Un once con bajas, dudas y un debutante atrás
Marsch volvió a verse obligado a ajustar su defensa. Sin Moïse Bombito, que había salido tocado e icing su pierna tras el primer tiempo ante Uzbekistán y regresa de una fractura de tibia, el técnico apostó por Luc de Fougerolles como central titular. Otra prueba forzada en una línea que todavía busca estabilidad.
Más arriba, la ausencia de Alphonso Davies volvió a pesar en el imaginario colectivo, aunque el equipo compitió sin su capitán. El jugador del Bayern Munich sigue arrastrando una lesión en el isquiotibial y, por ahora, no hay calendario claro para su regreso. Cada partido sin él alimenta la misma pregunta: ¿cuánto puede estirarse este Canadá sin su gran estrella?
Del 2-0 a Uzbekistán al aviso irlandés
La semana había comenzado con un 2-0 solvente ante Uzbekistán en Edmonton. Un resultado limpio, una actuación sólida, la sensación de que el equipo llegaba en ascenso a la cita mundialista.
El empate ante Irlanda cambia el matiz. No es un desastre, pero sí un toque de atención. Canadá mostró lagunas en la gestión de la ventaja, concedió un penalti evitable y permitió que un rival fuera del Mundial rozara la remontada.
El calendario ya no espera: Bosnia and Herzegovina el 12 de junio en Toronto, Qatar el 18 en Vancouver, Suiza el 24. Tres partidos para confirmar si este 1-1 fue solo un tropiezo de preparación… o la primera señal de que el camino en el Mundial será bastante más empinado de lo previsto.





